Si creyera en el destino,
habría creído en ti,
en que mis brazos tenían el largo perfecto para apretar tu cuerpo contra mí
y mi piel, el calor que evitaría tu muerte por congelamiento.
Si creyera en el destino,
habría hecho lo posible por huir,
pero no creo, hace mucho no creo,
mas no es lo mismo creer que sentir.

Si creyera en el destino,
diría que, en esta hoguera,
inevitablemente tú y yo arderemos,
que me darás mil muertes antes de morir
y desaparecer en el silencio.
Pero no creo. ¿Cómo creer en eso si los oráculos siempre suelen mentir?

Se necesita estar loco para leer un libro etéreo
con tu nombre en el margen como apunte de niño distraído;
debería estar demente para memorizar tu anatomía dibujada
en esquemas de placer en mi cuerpo,
yo no lo estoy, o eso creo.
Al menos eso intento.

about Rita Cerezo

Tonalá Chiapas (sine data). Afortunadamente me topé con los mitos antes que con los cuentos de princesas, y con Poe antes que con Corín Tellado; eso me llevó a aprender Latín, Griego y tratar de ganar almas para los dioses olímpicos entre los desorientados adolescentes de la UNAM. Lo de escribir fue un vicio que empezó muy temprano, actualmente estoy en tratamiento en un grupo de apoyo, no para dejarlo -ya vi que es imposible-, sino para degustarlo mejor.

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