Respiro.
Intento seguir y mi respiración se agita.
Te pienso, te siento:
la humedad de tus labios y tu aliento,
el calor de tus dedos en mi cuerpo,
las palabras no dichas. El silencio.
Pude decir que sí,
pero… no es cierto,
porque podía perder la vida en el intento.
¿Y así evité morir?
Estoy muriendo,
cada vez que te miro, que te sueño,
cada vez que no sales a mi encuentro,
porque no coincidí con tu momento.
Si hubiese sido así…
cuestión de tiempo.

Te miro.
Intento fingir, quizá no lo consiga.
Te miento, me alejo
con falsa indiferencia al ardor de tu fuego,
el que en mí has encendido aún sin quererlo.
Permitiré que sigas pretendiendo,
aunque yo sé que sí,
que sabes esto,
¿qué acaso es sólo parte de algún juego?
Si gustas reír, ríe, lo prefiero
al hielo de tus ojos, al recuerdo
de lo que hoy sólo es arrepentimiento
por lo que ya muy tarde sé que pierdo.

Mas si quieres jugar, muy bien, ¡juguemos!
volvamos a ser niños y luchemos
por conquistar la vida,
por derrotar al tiempo;
en lúdica batalla de te quieros
arráncame la ropa y dame un beso,
no importa si después se vuelve herida
lo que dulce victoria fue primero.
No importa, me repito y lo deseo:
ven, lucha contra mí,
mátame lento.

about Rita Cerezo

Tonalá Chiapas (sine data). Afortunadamente me topé con los mitos antes que con los cuentos de princesas, y con Poe antes que con Corín Tellado; eso me llevó a aprender Latín, Griego y tratar de ganar almas para los dioses olímpicos entre los desorientados adolescentes de la UNAM. Lo de escribir fue un vicio que empezó muy temprano, actualmente estoy en tratamiento en un grupo de apoyo, no para dejarlo -ya vi que es imposible-, sino para degustarlo mejor.

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