Eres la luna en un paraje solitario

al que me llevan mis sonámbulos pasos;

nadie ha seguido, como siempre, mi rastro

y el viento se ha encargado de borrarlo.

Puedes estar tranquilo, tu secreto está a salvo

de aquellos que te juzgan, los paganos.

 

Me siento entre las rocas afiladas

a curar mis heridas para ti,

porque me gusta que encuentres mi sonrisa

esas noches que pasas junto a mí.

La hierba me ofrece sus caricias,

y alivia los ardores de las llagas

que en mis pies el camino ha provocado

en su vano intento de impedirme venir.

 

Y henos aquí, en el punto de la cita,

ese lugar que me aterrorizaba,

el que tú has convertido, sin embargo,

en mi escondite favorito, el de la infancia,

el de los juegos de cada plenilunio

cuando espero impaciente la visita

de tu luz selenita en mi mirada,

en mi mente, en mis sueños,

en mi piel, en mis deseos, en mis ganas.

 

Y heme aquí, apóstata del deber ser,

conversa al hedonismo de tu voz,

dispuesta a despojarme de ese”no”

que me ha cubierto de temor la piel,

para vestir mi cuerpo de tu magia

que me transforma en animal salvaje,

para perder el alma en cada muerte

que en este altar improvisado me regalas.

about Rita Cerezo

Tonalá Chiapas (sine data). Afortunadamente me topé con los mitos antes que con los cuentos de princesas, y con Poe antes que con Corín Tellado; eso me llevó a aprender Latín, Griego y tratar de ganar almas para los dioses olímpicos entre los desorientados adolescentes de la UNAM. Lo de escribir fue un vicio que empezó muy temprano, actualmente estoy en tratamiento en un grupo de apoyo, no para dejarlo -ya vi que es imposible-, sino para degustarlo mejor.

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