Dejaste que el Diablo me comiera,

que me devorara por dentro,

no tenías aún la fuerza para detenerlo,

pero quizá no la habrías tenido jamás, nunca jamás.

 

Y el Diablo me comió con sus mil bocas,

me arrancó las entrañas y se las tragó sin masticar,

mi sangre le escurría en las comisuras

y tú, rendido, te limitaste a mirar.

 

Ahora ya es tarde, no quedan entrañas ni sangre,

me quedé hueca y fría para siempre,

y tampoco hay más dolor, ése se fue también

junto con las sonrisas y los sueños.

 

Y tú sigues mirando, todavía me miras

y me preguntas qué diablos me sucede,

diablos no, te digo, si fue uno solo,

aunque cargara con más de una cabeza.

 

Pero de nuevo te paras y te marchas,

y yo me quedo sin dolor y sin sangre,

mirando tu vacío que me acompaña

y al Diablo que se va detrás de ti, sonriente y satisfecho.

about Rita Cerezo

Tonalá Chiapas (sine data). Afortunadamente me topé con los mitos antes que con los cuentos de princesas, y con Poe antes que con Corín Tellado; eso me llevó a aprender Latín, Griego y tratar de ganar almas para los dioses olímpicos entre los desorientados adolescentes de la UNAM. Lo de escribir fue un vicio que empezó muy temprano, actualmente estoy en tratamiento en un grupo de apoyo, no para dejarlo -ya vi que es imposible-, sino para degustarlo mejor.

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