¡Me tendió la mano! Es una expresión que usamos cuando alguien nos auxilia en cualquier situación difícil en que nos encontremos. Una expresión que expresa agradecimiento y calidez. Y cuando nos ponemos a reflexionar en la importancia de ese gesto de una mano, la mente nos lleva a pensar en lo mucho que hacen nuestras manos.

Con ellas demostramos nuestro amor a través de las caricias, o nuestro desprecio por medio de un además o de un golpe. También con ellas consentimos a nuestro paladar porque preparamos delicias culinarias.

Hay manos que matan, manos que curan, manos que dañan y manos que consuelan, cobijan y abrazan.

Hace unos días tuve la oportunidad de recibir una terapia de Reiki que me realizaron dos maravillosas y fuertes mujeres; realmente fue algo intenso. Nunca había sentido la necesidad de hacerlo, pero realmente quedé impresionada.

Tuve que estar acostada, con los ojos cerrados y muy relajada. Una de mis piernas estaba adolorida y entumecida. Lo primero que detectaron fue que probablemente hay un paso importante en mi vida que tengo que dar y me resisto a hacerlo. Descubrí con asombro que era una barrera mental que yo misma me estaba poniendo ¡sorpresa! Había que quitar ese estorbo.

Iniciaron la terapia y yo más o menos intuía en qué posición estaba cada una, pero no puedo asegurarlo. Empecé a sentir una energía increíble en mis piernas, aún sin que ellas me tocaran. Tenía ganas de abrir los ojos para ver lo que sentía. Pero por supuesto que no lo hice, porque soy bien portadita. Siguió mi cuello y sólo sentía unas manos suaves y cálidas que abrazaban mi cuello, mientras la energía en las piernas seguía.

Más adelante tomaron mis pies con la misma calidez, primero uno y después el otro. Sentía claramente las palpitaciones, no sé si de mis pies o de las manos que suavemente tomaban cada uno de ellos.

Perdí la noción del tiempo y del espacio en que me encontraba, sólo al final sentí que muy quedito salieron y me dejaron cubierta con una cobija en un ambiente perfumado.

No sé cuánto tiempo pasó, me levanté para ir con ellas. Me platicaron de un desequilibrio en la energía, por un lado está fluyendo muy bien, pero por el otro tiene un bloqueo, dijeron. No te preocupes, todo va a solucionarse, sólo tienes que dejar fluir y dejar ir lo que no sea agradable para ti, fue como el diagnóstico. Luego te decimos cuándo te daremos otra sesión.

Tres días después mi pierna ya no duele y el adormecimiento se está espaciando cada vez más. Aun no quiero decir que ya estoy totalmente bien, porque estoy esperando la siguiente sesión que seguramente me dejará mejor.

¿Qué hicieron Martha y Bety, mis queridas y buenas vecinas? No lo sé, bueno si lo sé: aplicar sus conocimientos y energía, siempre a través de sus manos y su mente.

En verdad mi agradecimiento y admiración. No es la primera vez que ellas nos ayudan, pero como ahora me tocó a mí, puedo expresar que me dejaron muy, muy bien y que después de esta breve reflexión, reitero mi admiración por el cuerpo y la mente humanos que nos hacen unos seres perfectos y capaces de tantas maravillas.

about Carmen Leon

Hippie de corazón, pero fresa por naturaleza. Adoradora de los Beatles y los Doors. Cuentera y platicadora desde siempre. Poseedora de muchos datos inútiles. Recientemente amiga muy cercana de Franco Deterioro.

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