“Y de pronto, la bella se volvió aire y se convirtió en leyenda. Y la leyenda fundó una ciudad. Y la ciudad abrió paso a los recuerdos que se esparcieron entre la memoria de la gente que la habitaba.”

La Bella Airosa

-Ele-

  1. El gigante dormía poco. Habían colocado en lo alto cuatro estatuas para protegerlo, pero era inútil. El tiempo nunca dejaba de venir a visitarle y él marcaba su paso haciendo sonar en su pecho campanadas certeras, guiado por el cambio de colores en el cielo.  (Reloj Monumental)
  2. Las farolas enamoradas iluminan el andar de los transeúntes. Piedra sobre piedra, se reacomodan por las noches para no estorbar los pasos del día siguiente. Testigos mudos del tiempo, se aguantan la risa cuando los niños corren sobre ellas y suspiran cuando un par de amantes las recorren tomados de la mano. (Las calles del Centro)
  3. Ahora mismo, ahí abajo, el nombre de tantos resuena entre las grietas carcomidas de las paredes, se quedan las voces entre el eco de las vetas y cimbran el alma, la única forma de mirarles es imaginándoles, caminando con su juventud a cuestas en unas botas pesadas, con la frente curtida a pico y pala, con su piel mate y sus dedos de luna y los sueños escritos en un malacate y una lámpara. (La minería)
  4. Lo sagrado y lo mágico se funden a la hora de la celebración mientras el sol penetra sus vitrales acariciando el hogar de sus vigilantes. Una familia de aves mensajeras  habita en su campanario y observa desde allá arriba a quienes van apresurados con su fe a cuestas un domingo cualquiera. (Templo de San Francisco)
  5. Una tradición ancestral materializada en pasión y unión en una causa. Un sitio en donde las fuerzas se manifiestan en gritos de júbilo o desencanto. La convicción de mantener la voluntad y el compañerismo.  (El futbol)
  6. Traído desde el otro lado del océano, herencia de los sueños de la gente de un lugar remoto, como un recuerdo de las manos que cariñosamente amasaron, cortaron, prepararon, hornearon entonces, el alimento sagrado para aquellos mineros cansados de buscar el tesoro perdido. (El Paste)
  7. Quienes soñaron un día y despertaron, empacando sus esperanzas y promesas, aquellos con quienes el mar fue amable al arrullarles y traerles a puerto seguro para empezar la historia más fascinante de todas, los pioneros de la esencia, los culpables de una cultura enriquecedora y trascendental.  (Los ingleses)
  8. Aún se alza erguido resguardando a la pequeña ciudad de los caprichos del viento, soportando fuegos imprudentes o heladas infames. Más cerca del cielo que cualquiera de los mortales, cada mañana sopla la neblina pasajera para que el sol pueda calentar la jornada que ya empieza. (El cerro de San Cristóbal)
  9. Rodeada de fieles corceles y alzando sobre de ella la luz simbólica del bien, la mujer lanza su mirada hacia la lejanía, como buscando aún a su querido viento, un viento celoso que cuando la ciudad duerme, va con su amada y le cuenta los secretos recolectados durante el día. (La Diosa del Viento)
  10. El gran protector de estas tierras, colocado en lo alto de un cerro para ser el consuelo cada vez que la ciudad se aflige, digno vigilante que alza los brazos y da la bienvenida al forastero y le invita a quedarse. (Cristo Rey)
  11. El espejo en que se refleja la vanidad del infinito cielo, los colores que van dejando las huellas de sus habitantes, mientras un sinfín de voces e historias se mezclan entre sí y forman parte de la belleza. (Parque David Ben Gurión)
  12. Rodeado de viejos árboles y edificios que albergaron horrores, parece cubrirles los ojos para dejar ir la oscuridad y abrirle paso a la inocencia, donde un beso rompe el aire, un poema nace, una despedida cierra ciclos o de vez en vez, los acordes de una guitarra hacen sonreír a quienes pasen por ahí. (Jardín de la Escuela de Artes)
  13. Con sus techos rojos y su afable labor, albergó a las familias de los mineros que regresaban a casa guiados por la luz de las ventanas en los balcones llenos de macetas floridas. El sitio luminoso al cual volver  después de horas de trabajo entre tinieblas. (Hacienda de Loreto)
  14. También conocido como la Hacienda de Beneficio “La Purísima Grande”, todavía conserva mucho de la estructura original que con mucho trabajo y esperanzas erigieron los hijos de familias inglesas y mexicanas para practicar un deporte en donde jamás se perdía. (Club de Tenis de la Compañía Real del Monte y Pachuca)
  15. El eco de las memorias compartidas y el aprendizaje adquirido aún resuenan en los viejos edificios que la albergaron. Tantas generaciones que  hoy suspiran al recordar las lecciones, los juegos y las risas. Desde algún lugar del universo, al verles, algunos mentores sonríen con la satisfacción de quien logra lo anhelado. (Escuela Inglesa de Pachuca)
  16. Van y vienen figuras fantasmales entre los altos pastos, de un vagón a otro, como queriendo despertar viejas nostalgias. Entre los sillares de cantera y las fachadas de lámina y madera, las voces de antaño se funden con las del presente, volviendo a la vida el sitio que alguna vez sirvió para tantos adioses y tantas bienvenidas. (Centro Cultural del Ferrocarril)
  17.  Desde el fraile silencioso sirviendo al menos favorecido hasta el estudiante que ahora recorre sus pasillos, el edificio sostiene entre sus muros las historias que recrea cada noche, cuando se queda vacío, cuando no hay más poder que el del silencio y la honra. (Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo)
  18. Símbolo del pasado minero y colonial, este edificio todavía conserva en su tradición, el nombre de “Quinto del Rey” ya que era el sitio en donde los dueños de las minas pagaban a la Corona la quinta parte del fruto adquirido en subterráneo. (Las Cajas Reales de Pachuca)
  19. Los más vivos son los de adentro, los que ya no lloran, los que se alegran con las flores naranjas y el mezcal en día de muertos, que son resguardados por las tres figuras de mármol que abren las puertas amablemente, sin requisito ni condiciones. (Panteón Municipal de Pachuca)

about Lillian Hosking

Treinta y tres años haciéndole al cuento. Zurda por herencia. Loca medicada de manicomio, favor de fijar desde ahí cualquier expectativa.

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