“Hubo un tiempo que fue hermoso
y fui libre de verdad
guardaba todos mis sueños
en castillos de cristal
poco a poco fui creciendo
y mis fábulas de amor
se fueron desvaneciendo
como pompas de jabón”

Canción para mi Muerte, Sui Generis

 

“Ele murió hoy a la edad de treinta y cuatro años, dejando una tristeza más para su pequeña colección de soledades.

Le sobrevive su familia, una luna en cuarto creciente, un amor imposible, un gato negro, pocos amigos, algunos arrepentimientos y un hombre a quien amó demasiado pronto.

Se dedicaba a intentar comprender el mundo para beneficiar a los que amaba, a mostrarles algo distinto y a comerse a mordidas la esperanza.

Será recordada por sus múltiples inseguridades, el misterio de sus escritos, sus ojos grandes y la capacidad de soñar con la que algunas veces se lastimó bastante, y también sin quererlo, hizo daño, pero por la cual conoció el perdón.

Lloró lo suficiente en su vida así que jamás quiso ser llorada.

El mundo no la perderá, porque siempre fue muy obstinada por las cosas que le parecían importantes y eso la llevaba a permanecer.

Aunque siempre lo deseó, nunca pudo conocer un faro, vivir al lado de un mar frío o publicar un libro.

A partir de ahora, podrán encontrarla en cualquier sitio, si se cree en lo que ella creyó toda su vida”.

Pero no.

Esto nada más es un desahogo dramático, a mí, ya saben, me encanta la vida.

about Lillian Hosking

Treinta y tres años haciéndole al cuento. Zurda por herencia. Loca medicada de manicomio, favor de fijar desde ahí cualquier expectativa.

2 comments
  1. Roberto Hosking Pratt says:

    Muchas felicidades hija. Siempre has tenido el don de escribir muy bonito. Continúa y recuerda que te quiero mucho!!

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