ACTO II

 ESCENA 1

Antes de que se enciendan las luces se escucha el mismo ruido que se oyó antes de que se apagaran. Entra el sirviente y al no ver a nadie llama a la sensual criatura, que aparece de inmediato del otro lado del escenario.

SENSUAL CRIATURA: ¿Qué pasó? Tardaste mucho y eso no es buena señal. Poseidón paga rápido las recompensas.

SIRVIENTE: No ha habido recompensa. Poseidón se enfureció cuando supo que Polifemo pretendía cobrarla, dijo que bastante le había dado como para que ahora se atreviera a cobrar por una obligación universal que tiene como hijo: la de vengar las ofensas cometidas contra su padre. Me encargó que regresara a vigilar que no hiciera tonterías y que mantuviera seguros a los reos hasta que él pudiera venir a recogerlos.

SENSUAL CRIATURA: Has dicho las palabras mágicas. Cuando Polifemo se entere de que su padre no le dará la recompensa lo primero que hará será una tontería.

SIRVIENTE: (Compungido) Lo sé.

ESCENA 2

Polifemo entra y se acerca a la Criatura Sensual y al Sirviente sin que ellos lo noten.

POLIFEMO: (Subiendo la voz poco a poco hasta casi gritar) ¿Qué tanto murmuran a mis espaldas? ¿Acaso no les he dicho millones de veces que el primero en enterarse de lo que sucede aquí debo ser yo? ¡Hablen! ¿Qué es lo que intentan ocultarme?

SIRVIENTE: (Espantado, pero tratando de proteger a la Sensual Criatura) Nada, amo, acabo de regresar y me topé con Sensual Criatura, sólo estaba preguntándole por ti, para darte un reporte detallado de mi viaje.

POLIFEMO: (Dudoso, pero más tranquilo) Así que preguntando por mí, ¿eh? Pues aquí estoy. Dame, pues, tu reporte. (El Sirviente va a empezar a hablar, pero Polifemo lo para en seco poniéndole la mano en la boca). Pero primero lo primero. La recompensa.

SIRVIENTE: (Se pone nervioso) Eehh. De eso mismo te quería hablar, amo. Esteee, resulta que la recompensa, puesss, eehhh. Sabes que tu padre, te ama y, bueno, pues, en una familia siempre el cariño debe ser lo primero…

POLIFEMO: (Furioso) ¿Quuuééé? Ese vejete tacaño es dueño de la tercera parte del universo y ¿no piensa darme nada?

SIRVIENTE: (Tratando de tranquilizarlo) Yo no dije eso. Mira, él va a venir por los fugitivos, seguramente prefirió…

POLIFEMO: (Más furioso) ¡Ahh! Va a venir por sus fugitivos, ¿no? Pues le voy a dar a sus fugitivos… (Sale de escena)

ESCENA 3

Se escuchan los gritos de Polifemo que está como energúmeno y caen partes de cuerpo al escenario: manos, piernas, brazos…

POLIFEMO: ¿Pretende que yo tenga a estos gorrones aquí?, ¿qué los alimente y los vista y los tenga apestando mi estancia? ¿Por cuánto tiempo? ¡No! Si él no me va a dar lo que me corresponde entonces éstos van a pagar.

Entra Odiseo arrastrándose, logra desatarse un brazo y lo estira tratando de atraer algo, desde el otro lado del escenario aparece su espada que llega hasta sus manos. La Sensual Criatura se da cuenta y está a punto de interceptarla, pero escucha el grito de Polifemo y, enojada, deja que Odiseo alcance su espada.

POLIFEMO: Inútil borrega, ¿qué esperas para detenerlo?

SIRVIENTE: (Tiene una idea y evita que Odiseo encienda su espada, haciéndole señas de complicidad) ¡Espera, amo, no lo mates! ¡Todavía puedes sacar provecho de esto!

Polifemo aparece bañado en sangre, pero calmado, observa al Sirviente con escepticismo. Sensual Criatura ha empezado a recoger los miembros del escenario y los echa a unos platos que lleva fuera del escenario. Se escucha que algo devora los cadáveres.

ESCENA 4

POLIFEMO: (Respirando agitado) ¿De qué estás hablando? Habla pronto.

SIRVIENTE: ¡La nave! ¡La nave tiene una carga muy especial! (Intercambiando miradas de complicidad con Odiseo)

ODISEO: (Interrumpe al sirviente muy seguro de sí mismo) Es cierto. Si me matas no habrá manera de que lo tengas, pues he dado órdenes de que despeguen y continúen su camino en caso de ocurrirme cualquier cosa, pero si yo lo ordeno te entregarán sin chistar todo el cargamento: es una bebida deliciosa que sería un éxito en tu tugurio galáctico (Polifemo respinga al oír eso pero el sirviente lo calma y lo incita a seguir escuchando). Puedes darlo a precio de oro y te aseguro que los viajeros  pagarán lo que les pidas… ¡Nunca has probado algo tan delicioso!

POLIFEMO: Ni creas que vas a marearme con un simple discursito, los Cíclopes somos más inteligentes que eso. Tienes que probar lo que dices o si no date por muerto. Ya viste de lo que soy capaz.

ODISEO: No pretendo engañarte. Por supuesto que tendrás pruebas, aunque para eso debo comunicarme con mi nave y tú acabas de matar a los únicos pilotos que me acompañaban. Supongo que no querrás que vaya yo, así que tendré que enviarles una nota.

POLIFEMO: Sin trucos, asqueroso humano. Recuerda que soy hijo de Poseidón y entiendo perfectamente los garabatos que usas para escribir tus mensajitos. Voy a revisar muy bien lo que envíes.

ODISEO: Claro que sí, Polifemo, nunca habría esperado menos de ti. Sólo pediré que le entreguen a tu emisario una cantidad suficiente de nuestra carga para que quedes convencido de hacer un trato conmigo. Comprenderás que no puedo darte todo hasta que aceptes darme mi libertad, es mi única garantía.

POLIFEMO: A ver tú (al sirviente), trae algo para que éste escriba.

SIRVIENTE: (Saca una tableta de su bolsillo)  ¡Aquí está, amo!

POLIFEMO: (Sorprendido) Qué eficiente estás últimamente.

SIRVIENTE: Sabes que siempre estoy listo para cumplir tus deseos. (Polifemo lo mira de una forma peculiar y él se pone nervioso.) La mayor parte por lo menos.

Cuando Odiseo termina de escribir le entrega la carta al sirviente y éste a su vez se la da a Polifemo para que la revise.

POLIFEMO: (Asintiendo con la cabeza mientras lee) Está bien, no veo nada extraño, sólo dice que me den una muestra de la carga especial. (A Odiseo) Y espero por tu bien que sea muuuy especial. (Al sirviente) Ve y más te vale que regreses pronto.

about Rita Cerezo

Tonalá Chiapas (sine data). Afortunadamente me topé con los mitos antes que con los cuentos de princesas, y con Poe antes que con Corín Tellado; eso me llevó a aprender Latín, Griego y tratar de ganar almas para los dioses olímpicos entre los desorientados adolescentes de la UNAM. Lo de escribir fue un vicio que empezó muy temprano, actualmente estoy en tratamiento en un grupo de apoyo, no para dejarlo -ya vi que es imposible-, sino para degustarlo mejor.

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