Últimamente veo a mi padre muy nervioso, siento que quiere preguntarme qué ando haciendo, pero se cohíbe o le da miedo la respuesta. A mí también me da miedo platicar con él. Siempre hemos sido muy unidos y nunca me ha mentido sobre mi origen, pero no quiero herirlo.

Efectivamente he hecho mis investigaciones y he logrado muchísimo más de lo que él se imagina. Tuve mucha suerte de conocer a los de la presidencia de aquí del pueblo que me ayudaron bastante. No quisiera aceptarlo, pero ser rubio y de ojo verde me ha abierto muchas puertas, como si yo fuera superior a ellos.

El accidente del que me libró mi padre quedó registrado en varias instancias de gobierno y en la Cruz Roja, pero como todos fueron cómplices, nadie dijo nada. Hasta ahora que yo indagué lo necesario.

Supe que el auto estaba registrado a nombre de una persona de apellido Martín del Campo y fue fácil localizar a la familia. Llegué a la casa del muy importante señor Martín del Campo y Soler, quien es una persona alta, morena y con mucha personalidad. Me miró con ojos de incredulidad y hasta estuvo a punto del desmayo ya que dijo, soy el vivo retrato de mi madre. ¡Nunca pensó que estaría vivo!

Después de la sorpresa inicial, se portó muy parco y me dijo que si había ido a buscarlo por dinero, lo olvidara porque él había formado otra familia y ya había repartido sus bienes entre ellos.

Comprendí perfectamente su reacción cuando me enteré que a mi madre la había embarazado un hombre que la abandonó y él se ofreció a casarse con ella cuando yo ya había nacido, sólo que tuvo que recoger sus documentos en otra ciudad y de ahí venía cuando el chofer chocó y se suscitó la tragedia.

Me dijo también que perdiera la esperanza con los abuelos maternos, que habían muerto viejos y arrepentidos por haber repudiado a la única hija que tuvieron y que había “manchado” su ilustre apellido. Donaron sus bienes a un orfanato, en recuerdo del nieto que nunca conocieron.

Del tipo que me engendró, prefiero no saber nunca nada, aunque sea el dueño del mundo.

Más que enojado, me sentí humillado con la actitud de este prepotente hombre que pudo ser mi padre. Me enfrentó conmigo mismo, porque efectivamente yo buscaba dinero y mejor posición, porque de alguna manera estaba cansado de vivir en un pueblito sin futuro.

Ahora sé que pertenezco a este lugar y que el Sol me ha protegido siempre, hasta de mi mismo.

about Carmen Leon

Hippie de corazón, pero fresa por naturaleza. Adoradora de los Beatles y los Doors. Cuentera y platicadora desde siempre. Poseedora de muchos datos inútiles. Recientemente amiga muy cercana de Franco Deterioro.

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