Me pasé los dos últimos días con una infección en la garganta de esas que te hacen tener ganas de quedarte en la cama y chiquearte, además como hace mucho frío estaba apetecible no salir de casita, pero después de media hora de más en la cama, empiezo a sentir que ya tengo que hacer cosas: bañarme, salir a comprar los pendientes, visitar a mi hermana, etc. Así que como en realidad no tengo ni fiebre ni dolor alguno, pues vamos a seguir adelante con este día.

En cuanto intento hablar, hasta a mi me da risa escuchar mi voz, apenas sale y hace parecer que estoy gravísima, mis hijos se preocupan pero les gana la risa; su primera reacción, “vamos al médico”, pero cuando ven que no me quejo de nada ni tengo fiebre, sólo les queda decir “si te sientes mal, nos avisas, no hagas cosas que te hagan daño” Y también se van a trabajar, no sin antes reírnos todos de mi especial voz.

Durante toda la mañana, intento no hablar mucho, pero la inercia y costumbre es mucha y no me paran la boca, aunque no me entiendan mis interlocutores y se rían disimuladamente.

Pero ya en la tardecita, el cansancio me ganó y me dormí un buen rato, cobijada y calientita; estaba totalmente evadida del mundo cuando en mi sueño surge un bulto muy feo que intenta que me salga por la ventana. Esto me despierta asustada y amodorrada.

Me quedo un rato rumiando mi modorra y pensando qué latosos son algunos sueños. Recuerdo inmediatamente que hace algunos meses me platicó el novio de mi hija que a él no le gusta soñar porque es muy fácil que en sueños inicie lo que conocemos como “viajes astrales” y de repente siente cómo anda en lugares remotos y ve cosas que le parecen conocidas pero con otra perspectiva porque las ve desde arriba. Lo que menos le gusta es que siempre en determinado momento del viaje ve gente que lo llaman, intentan tocarlo, le gritan y le piden que vaya con ellos. Cuando no puede salir del “viaje” o sueño siente mucha desesperación pero no puede hacer nada porque está entre el sueño y la vigilia.

Con poca delicadeza de mi parte, le platiqué que una vez leí que todos somos capaces de hacer viajes así y que mucha gente hasta practica para hacerlos. Y que salimos de nuestro cuerpo siempre unidos por un hilo de plata, al que hay que cuidar para que no se rompa y entonces se separe el espíritu y pues ya no regresemos al cuerpo.

Su cara fue de incredulidad, asombro y un poco de temor, pero sabiendo que es una persona muy tenaz en lo que emprende, pienso que ahora esos viajes serán un reto que verá de distinta manera y a lo mejor hasta los disfruta, cuidando siempre su hilo de plata.

En lo que coincidimos totalmente es que a los tres nos gusta mucho soñar despiertos.

Y regresando a mi vocecita enferma espero que ya para mañana no haya rastro de ella porque un ratito es divertido, pero quedarme callada tanto tiempo me cuesta, me cuesta.

about Carmen Leon

Hippie de corazón, pero fresa por naturaleza. Adoradora de los Beatles y los Doors. Cuentera y platicadora desde siempre. Poseedora de muchos datos inútiles. Recientemente amiga muy cercana de Franco Deterioro.

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