Me estaba fumando un Delicado sin filtro cuando recordé que era Semana Santa y no se podía comer carne, ya sé que no hay relación, pero mi mente es experta en la divagación.

La cosa es que en esos días una alquila un camionzote y se embarca hacia Acapulco pa echar desmochi. Va la abuelita, que una siempre deja en el sol para que le salgan más manchas. Se lleva una a la perra para que nade en el mar o se mete una a las albercas con todo y playera y con calcetines of cors pa andar de bañista entre harta gente.

No se queden en la ciuda pa ver “La pasión” de Mel Gibson que debería llamarse “dos horas de madrazos” ni a degustar en el canal de las estars “El mártir del calvario” para deleitarse la pupila con el actorazo Enrique Rambal haciéndola de nuestro patrón, con un tonito español-sufrido-desesperante que no tolera ni el mayor exponente de la meditación Zen.

Yo de verdad me imagino a nuestro señor con esa voz tierna para toda ocasión, háganse de cuenta que se levanta y dice:

-¿Me-po-drías-pre-parar-unos-hue-vos-con-har-to-chi-po-tle, Ju-das?

Con esa verborrea lastimera que incita a la fe, a la reconciliación y a abstenernos del pecado.

En fin, disfruten las vacaciones y se me cuidan en la carretera porque hay mucho accidente, que por cierto, son las únicas noticas que dan durante la semana de guardar.

Regresen con bien y me train unos tamarindos de esos que flotan en el mar, ¡ah no!, más bien de esos que venden bien enchilosos que traen más papel celofán que dulce.

Felices rezos. Jiar jiar jiar

about Pepa

Ruca libidinosa, de origen mixteco con aires de grandeza y debilidad por los jóvenes apuestos, actualmente muerta cuyo vínculo con el más acá es el infernet.

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