Estaba deshecha por la noticia que acababa de recibir. Me sentía con el cerebro en otro lado, también mi cuerpo se trasladó no sé a dónde y no se diga mi ánimo. Nunca creía escuchar una cosa así.

En días anteriores me sentía cansada y triste, pero nada del otro mundo, pensé que era parte de mi menopausia, por eso cuando mi hijo quiso acompañarme a mi cita con el médico, rehusé su ofrecimiento. Además un cansancio no iba a detener mi ritmo de vida.

Me sentía todavía en plenitud, con ganas de viajar y de cuidar los nietos que vinieran más adelante, que según yo, serían un premio a una vida de trabajo y de aprender a ser autosuficiente desde muy chica. Pero ese agotamiento me cayó de repente y me hacía dormir de más y tener algunos dolorcitos raros.

Pero cuando me dijo el médico que le hubiera gustado que alguien me hubiera acompañado, ya no me gustó nada el panorama. Le pedí que me dijera lo que tenía que decir, claro y sin contemplaciones.

Pues me soltó la noticia de que de acuerdo a mis análisis el diagnóstico inequívoco era cáncer de pulmón con metástasis en algunos otros órganos. Que su recomendación era que me pusiera de inmediato en tratamiento porque no había mucha esperanza de vida, pero con quimioterapia podría vivir unos meses más. También dio a entender que arreglara mis asuntos legales

Nunca supe cómo salí de la clínica. Pero llegué a mi casa de alguna manera y no quise avisarle a nadie. Pasaron varias horas en las que me sentía una estatua, no atinaba a moverme. Mis pensamientos eran una revolución.

¿Qué me esperaba? Dolor, agotamiento, más dolor y cada vez peor, tres meses probablemente lejos de mi familia para llevar el tratamiento. O peor aún, tres meses en que mi familia me vería consumirme, tres meses en los que ellos sufrirían de verme así, sufrirían porque no podrían hacer nada por mí. Gastos enormes, desgaste y dolor era lo único que veía en mi futuro.

No sé cómo llegué a tomar la decisión de suicidarme. Yo que siempre pensé que la gente que se suicida nunca tiene perdón en la otra vida, que se van al infierno y cosas de esas que nos enseñan en la iglesia. Pero la mejor opción que podía tomar era esa precisamente.

Con mucha diligencia empecé a preparar todo, no dejaría nota de despedida, mi familia siempre supo cuánto los amé a todos, entonces con dejar los resultados de los análisis comprenderían mis razones. Haría una revoltura de medicinas de las que me acababan de dar y otras que tenía en casa y las tomaría con una copa de brandy del que me gusta para marearme más rápido y esperaría que llegara todo como tuviera que ser.

Tenía todo listo, pasadito del medio día, mucho antes de mis hijos y mi marido llegaran a comer. La tranquilidad que sentía me tenía un poco asombrada, ya no temblaba ni pensaba en cosas feas. Dentro de poco tiempo sólo sería la paz.

Fue justo cuando estaba a punto de servirme el brandy, que era lo único que me faltaba, cuando oí cómo abrieron la puerta de mi departamento con mucho sigilo, corrí a ver y alcancé a ver a tres sujetos que trataban de no hacer ruido pero me amenazaban con una pistola y me decían cosas horribles; uno de ellos me tomó del brazo muy bruscamente y entonces empecé a oír gritos de los vecinos llamando a los policías, gente corriendo y sirenas haciendo mucho ruido.

Fue un caos de ruido y desconcierto, pero yo ya no sentía nada en absoluto. Sólo oí al paramédico que dijo “no hay nada qué hacer le dio un infarto a la señora”, “lo bueno es que agarraron a los rateros”, dijo alguien más.

Y ahora andaré aquí dando vueltas durante nueve días, o eso decían también en la iglesia, mientras llega mi juicio final, pero al menos estos nefastos ladrones me salvaron del dolor y del suicidio. ¡Qué cosas!

about Carmen Leon

Hippie de corazón, pero fresa por naturaleza. Adoradora de los Beatles y los Doors. Cuentera y platicadora desde siempre. Poseedora de muchos datos inútiles. Recientemente amiga muy cercana de Franco Deterioro.

Deja un comentario

Your email address will not be published.

You may use these HTML tags and attributes:
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>