Todas las mañanas a eso de las 6, empieza a tocar, no importa si es fin de semana, él no sabe de días libres y, si lo supiera, tampoco importaría; pero no lo hace porque sea un egoísta, caprichoso y narcisista, como se le ha tachado de ser: si me despierta, es para que vaya a alimentar a sus hermanos. Una vez que he servido, él prueba dos o tres bocados, espera a que ellos se acomoden y coman y luego me sigue a la ducha y me habla en el corto trayecto que recorremos, me gusta pensar que me dice que cosas cariñosas y me cuenta lo que hará en el día; lo segundo no lo sé, pero lo primero es seguro porque lo reafirma empujando su cabeza contra mi mano para que lo acaricie, hasta que lo levanto, lo aprieto fuerte contra mi pecho y lo lleno de besitos. Él decide cuándo ha sido suficiente y me lo hace saber empujando mi rostro con una de sus patas, entonces lo dejo en el suelo para que pueda irse a desayunar y yo me preparo para ir a la escuela. A eso le llamo una rutina muy feliz.

about Rita Cerezo

Tonalá Chiapas (sine data). Afortunadamente me topé con los mitos antes que con los cuentos de princesas, y con Poe antes que con Corín Tellado; eso me llevó a aprender Latín, Griego y tratar de ganar almas para los dioses olímpicos entre los desorientados adolescentes de la UNAM. Lo de escribir fue un vicio que empezó muy temprano, actualmente estoy en tratamiento en un grupo de apoyo, no para dejarlo -ya vi que es imposible-, sino para degustarlo mejor.

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