Estaba jalándole la cuerda al papalote cuando en el identificador de llamadas, que me cobra bien caro Slim, vi que me llamaba Quebin. Tons, descolgué pos ni modo que nomás viera quien llamaba y de pronto que suenan los primeros acordes de Señora, señora por el día de las jechus. Esa canción me llega al alma, como diría Cruz Treviño Martínez de la Garza. La cosa es que me la puso enterita y la neta a mi nomás me gusta desde el maravilloso: a ti que me distesss tu vida, tu amor…bla bla bla.

En fin, me puse a recordar cuando era chamaco y me daba unos agujeros (de agujas) rete feos, eran una pelota de esponja decorada con harto encaje en una canasta bien chafa. A veces un tortillero de unicel con un listón azul, of course, porque venía de un escuincle. Otras un poema con unas rimas más obvias que las de una calaverita de Día de muertos, pero pos que se esperaba si lo llevé a escuela de gobierno.

En la primaria se metió a los bailables, aunque nunca se aprendió una coreografía, cuando estaba en primero era normal verlo como borracho intentando hacer la de  Payaso de Rodeo, luego en tercero ya con más coordinación, según él, se rifó una polka, pero también parecía que estaba matando cucarachas y a su pobre pareja le rompió el traje de papel maché de tanto jalon. Ya cuando estaba en “sesto” uno esperaba más de ese chamaco, como ya eran los grandes de la escuela y la profa se sentía muy pop se aventó esa que decía: Na, na, na, na, na, laif-islaif, na, na, na, na, na. Ufff nomás no le dio al paso en toda la rola.

Luego entró a a la secun y ahí sí dejó de darme o hacer algo por esta vieja borracha. Pinche infeliz, si lo cargué nueve meses, si me hinché bien feo de las patas, si retenía líquidos, si fue parto natural y estaba re cabezón el mendigo. Bueno, está bien que yo me burlara de sus regalos o de su forma de danzar, pero oigan, mínimo un detalle, una visita, un varo, algo, chingao. En fin que termina Señora, señora y nomás escuché un pitido intermitente como de línea ocupada. ¡No mamarts! Ni un buenos días, en fin, se le agradece porque los demás no hablaron y tampoco vinieron, bola de infelices. ¡Pero hay un Dios que todo lo ve! De haber sabido que así iban a ser, me siento en ellos cuando me los entregó la enfermera. Abur, Jiar jiar jiar

about Pepa

Ruca libidinosa, de origen mixteco con aires de grandeza y debilidad por los jóvenes apuestos, actualmente muerta cuyo vínculo con el más acá es el infernet.

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