He querido decirte
que te amaba.
Gritarlo.
Eso es todo.

Marguerite Duras

 

Quiero ponernos por escrito.

Quiero que se sepa de nosotros, que alguien en algún momento hable de este amor, aunque no haya testigos. Quiero sobrevivirnos, más allá del secreto o de las manías que desarrollamos para esconderlo. Quiero que existamos más allá de tiempo y el espacio.

Quiero que alguien más conozca el brillo de tus ojos, el misterio de tu sonrisa, la fuerza de tu abrazo. Que el mundo sepa que existió un hombre como tú, que tenía la capacidad de mirar lo invisible y hacérmelo sentir, que era capaz de comunicarse con el universo y mantenerlo en constante movimiento.

No quiero que mi amor por ti muera conmigo, que se extinga con mi cuerpo marchito por los años, que yo me vaya y ahí termine todo o dejarte con la pesada carga de recordar por los dos, que si morimos podamos trascender en algo que nos permita mostrar lo que alguna vez fuimos para el otro, por el otro, demostrar que los amores imposibles duran para siempre, que son reales y tangibles, que el dolor de su cauce no es ningún mito.

Quiero que esto que siento no pase desapercibido, que el mundo sepa que te amé, que me desestabilizaste, que rompiste mi corazón y lo armaste de nuevo a tu antojo pero no en un sentido grave, sino para darle un significado diferente a mis días, que sientan ganas de tus besos y tus bromas, que después de tantos años, después de nosotros, incluso de los nuestros, alguien desempolve estas páginas y se entere que tuvimos nuestros instantes y sitios compartidos, que permaneciste en mi corazón y yo en el tuyo, que no pudimos, que no debimos… que el entorno dijo que no, pero que el universo siempre conspiró a nuestro favor, a través de todo aquello que nos fue tan importante.

Que un tiempo que no es el nuestro sepa que ese año, mi corazón estuvo contigo, que latió de prisa cada vez que nos besamos, que quedó en el aire el aroma de nuestra esperanza.

Hablarles de ti, de nosotros, de nuestro cielo favorito, del verano que vivimos, de la noche en que la luna prestó atención a nuestros deseos, de la entrega total que jamás tuvimos. Escribo ahora antes de que se me escape de entre las manos, ahora que mi memoria es benévola y me deja recordar detalles simples y maravillosos.

Dejarnos por escrito para sobrevivir la guerra, el hambre, la rutina, que después de un siglo o dos alguien nos lea, nos ame, nos honre… en otros inviernos, en otras vidas.

about Lillian Hosking

Treinta y tres años haciéndole al cuento. Zurda por herencia. Loca medicada de manicomio, favor de fijar desde ahí cualquier expectativa.

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