Ella no encontró a su príncipe azul, ¡encontró a un rey! Cuando lo conoció sintió tantas mariposas en el estómago que pronto invadieron todo su cuerpo. Hasta sentía que la podían hacer volar.

Apenas acababa de cumplir sus 15 años y aunque siempre aparentó más edad, en realidad era una chiquilla provinciana, muy apegada a las tradiciones y a las costumbres de su familia.

El hombre era ya maduro, tendría unos 45 años, pero ella ni siquiera pensó en eso, entregó su corazón al instante. Nunca había sentido nada parecido ni había conocido a alguien así; era extremadamente guapo, con rasgos muy varoniles, alto y con una cultura y un conocimiento del mundo que denotaba en cada movimiento. Venía de la capital del estado y lo acababan de nombrar director de la preparatoria.

Él también quedó impresionado con esa muchacha altísima y de unos ojos hermosos y expresivos, con su timidez y la insistencia de su mirada. Ya estaba acostumbrado a causar impacto con las mujeres de cualquier edad. Pero esta niña le llamaba más la atención que cualquier otra.

Aparte de su corazón, pronto le entregó su cuerpo, su alma y su vida entera, pero a petición de él, a escondidas, nadie debía enterarse, por el bien de ella, para que la gente del pueblo no empezara a hacer chismes que la perjudicaran. Ella obedecía en todo porque el hombre tenía el poder de dominarla y además siempre pensaba que el amor todo lo soporta.

El romance a escondidas duró casi un año cuando a él supuestamente lo mandaron a tramitar algunos asuntos a la capital del estado.

Ella muy pacientemente esperó y esperó, hasta que un buen día la tuvieron que ingresar en el hospital, un poco por depresión y un mucho por un fuerte dolor de estómago. La familia quedó al punto shock cuando les avisó el médico que la jovencita había dado a luz un enorme y hermoso niño.

Nadie podía enterarse de la vergüenza de la familia y la madre se hizo cargo del bebé. Ella lloró desconsolada la pérdida del hombre y del hijo, pero pronto se adaptó a tener un hermanito menor. Con el tiempo la jovencita se dio un poco a disfrutar de su juventud y a la vida loca, pero siempre a escondidas, que lo había aprendido muy bien.

Pasaron algunos años cuando el hombre regresó, igual de guapo, igual de fresco y buscando con la mirada una nueva jovencita que le llamara la atención. Sólo que con un pequeño detalle, regresó casado con una hermosa mujer de muy buena posición dentro de la sociedad, pero que no estaba dispuesta a dejar que el marido anduviera coqueteando aquí y allá. Así que se convirtió en su celosa sombra y no le dejaba libertad ninguna para sus devaneos.

Llegó a tanto el control de la mujer que pronto se enteró de la historia que tan celosamente había ocultado la familia, porque como dicen, “pueblo chico, infierno grande”.

El infierno del matrimonio fue de grandes consecuencias, al grado de que el hombre cayó enfermo de gravedad, su hígado estaba muy dañado y fue internado en el hospital del pueblo donde no duró ni una semana y falleció.

La chica que había permanecido a la sombra de la situación, volvió a sufrir de una manera inhumana, había perdido todo en la vida, incluyendo la dignidad, pero nada le había dolido más que la muerte de su rey, al que nunca dejó de amar.

Muchos años después, todavía hay algunos que se acuerdan de la historia de esa muchacha, ahora convertida en madre superiora de uno de los conventos del pueblo.

about Carmen Leon

Hippie de corazón, pero fresa por naturaleza. Adoradora de los Beatles y los Doors. Cuentera y platicadora desde siempre. Poseedora de muchos datos inútiles. Recientemente amiga muy cercana de Franco Deterioro.

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