Me estaba quitando las lagañas cuando llegó mi tatara tatara nieto Baldomero con un “autfit” bien raro. Traía una gorra fosforescente cuya visera daba hacia un lado y le salían unos rizos harto apelmazados. Una playera de terciopelo culerisima, unos lentes de armazón grueso de fondo de botella, una chamarra de piel, gastada, gastada, una faldita rosa muy diminuta a la que le colgaba una cadena con un San Juditas. Unas heridas en las piernas bien pronunciadas y andaba sobre una patineta, fue entonces que le pregunté:

-¿Y esa gorra?
-¿No ve que soy rapero?
-¿Y esas greñas!
-Soy rasta.
-¿Los lentes?
-Son de hipster.
-¿La playerita?
-De gótico.
-¿La marra?
-De ñero.
-¿La falda?
-Soy gay.
-¿La leontina?
-De a pachuco.
-¿El santo?
-¡Lotería!- gritó el muy mamon.
-No se haga güey, escuicle pellejo, ¿por qué trae un San juditas?
-Es que es mi pastor de chaca.
-¿Y esas rajadas de piel?
-De emo.
-¿Y la patineta?
-De eskato.
-¿A poco así vas a la escuela?
-No, agüe, soy Nini.
-¡Sopotamadre! ¿Qué chingados no eres Baldomero?
-Pos es que así somos los milenian, agüela, eclécticos y de distintas tribus urbanas.

¡Nombre! Cuando me dijo eso de milenian me dije: “seguro todo lo que trae puesto ha de valer varios miles”, pa que e más que la verdad, me emocioné y que lo encuero para poner a la venta en el tianguis sus prendas, pero pos ya llevo seis días gritando “llévelo, llévelo” y nada, que no he vendido, se me hace que mi Baldomero nomás es mamerto.

Bara, bara, infelices.

about Pepa

Ruca libidinosa, de origen mixteco con aires de grandeza y debilidad por los jóvenes apuestos, actualmente muerta cuyo vínculo con el más acá es el infernet.

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