Me dormí ya muy entrada la madrugada, pues tus últimas palabras aún resonaban en mi mente (y en mi corazón)… entonces mi entorno se llenó de un vacío que poco a poco fue asfixiándome con una eterna confusión, un llanto silencioso que no alivia y miles de recuerdos entremezclados.

Recuerdo haber descubierto a mi madre mirándome, mientras yo cerraba la libreta con tus poemas e intentaba ocultarle la tristeza en la mirada y recuerdo también haberle mentido acerca de nuestra despedida. Ahora me pregunto por qué tuve que mentir… tal vez no quiero que alguien se entere todavía de lo que siento por ti, al menos mientras yo mismo no tenga la certeza.

Ella se metió a la cocina, un poco frustrada por no poder reparar el corazón roto de su hijo menor, ni siquiera con el obsequio que le ha traído hace unas horas del mercado, el mismo obsequio que lo hacía reír cuando tenía 5 años y su corazón sanaba solo. Mientras toma un vaso de agua, yo subo las escaleras en silencio, en la obscuridad de la noche.

Mi hermana me sorprende justo debajo del tragaluz donde se asoma una ligera luna media, pronuncia tu nombre en medio de dos grandes signos de interrogación… afirmo con la cabeza y antes de cerrar la puerta puedo notar cierta culpabilidad en sus ojos, una extrañeza intentando entender cómo fue que sucedió, si fue lo correcto decirme, hace tanto tiempo, lo que sentías, permitirme robarle tu número, pedirme que te cuidara… simplemente intentando comprender lo que sucede entre nosotros, todo lo que implica nuestra historia, qué papel nos toca interpretar…

…yo ya no la miro y cierro la puerta. Entonces de nuevo la soledad viene, me seduce y nada sobre el mundo (ni la lluvia en la ventana) puede arrancarme de este abismo.  Mi seguridad se va perdiendo y las expectativas en ti se vuelven desilusiones. Pienso cómo es esto de no tenerte,  al menos no como quisiera, así que me duele pensar que, en contra de mí mismo y después de todo, deba romper mi promesa tratando de ocupar mi tiempo los próximos meses en intentar olvidarte y seguir con mi vida, como tú… pero ¿tenerte? ¿cómo decirlo? si tú solo me ves como alguien que puede llenarte ciertos vacíos y que sus palabras te mantienen a flote, que también utilizas, algunas veces, para saciar tu curiosidad… una curiosidad que de pronto me tiene loco y me desespera.

Entonces me pregunto… ¿Qué es el dolor de un hombre a quien consideras de formas tan distintas? algunas noches de insomnio causado por la ansiedad y el cansancio emocional.

Me pregunto… ¿Cuánto más podré soportar?

Es bueno tener mi cuarto y dormir solo, para poder quejarme sin que alguien me recrimine por ser hombre y a la vez, sentir demasiado.

about Lillian Hosking

Treinta y tres años haciéndole al cuento. Zurda por herencia. Loca medicada de manicomio, favor de fijar desde ahí cualquier expectativa.

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