Me estaba comiendo las doce uvas del ritual de fin de año, cuando me atraganté rete feo. No mamuts, hubieran visto a mi viejo Porfirio, nomás me peló unos ojotes de “pero como serás pelleja”, pero eso sí, muy tranquilo, se levantó de su asiento, moviendo la cabeza desaprobando mi estupidez, dejó la servilleta sobre la mesa, no sin antes limpiarse los labios, metió la silla, fue aproximándose a mi mientras emitía un bostezo profundo y, al encontrarse por detrás la espalda, posó su puño cerrado en mi ombligo, contó dos dedos hacia arriba, inhaló aire y ¡zaz! a darle.

Me presionaba la panza pa dentro y pa fuera con movimientos bruscos. Una vez, dos, tres y así durante varios minutos. ¡Nombre! Que entra el Brayan de repente y que nos mira asombrado como si nos hubiera cachado “en el acto” porque salió despavorido y con cara de asco.

Pos como no, si con el pancho que hizo mi Porfirio para irme a salvar, ya cuando llego a mi espalda ya me había yo tragado las pinches uvas y esos mandobles que me estaba dando ya eran de pasión. Tenía razón mi Brayan, jiar jiar jiar.

Abur

about Pepa

Ruca libidinosa, de origen mixteco con aires de grandeza y debilidad por los jóvenes apuestos, actualmente muerta cuyo vínculo con el más acá es el infernet.

Deja un comentario

Your email address will not be published.

You may use these HTML tags and attributes:
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>