Estaba escuchando al Piporro, cuando de repente vi en el calendario (regalado por el verdulero), que los niñitos ya habían salido de vacaciones. Acto seguido, extrañé las playas artificiales que se ponían en el antes DF.

Ojalá regresaran. Me gustaba llevar a mi raza a llenar de fluidos las albercas. Además, no necesitábamos bloqueador porque acá ni da tanto  el sol, tampoco había gastos fuertes porque compraba un pan Bimbo y les hacía sus sanduichitos de huevo que introducía cuidadosamente en la misma bolsa, para economizar espacios y que acompañábamos de una bonafinas que ardían en el estómago más que el tequila.

La cosa es que corríamos a “bañarnos” a dichas playas, en calzón, por supuesto porque tampoco gastaba en un traje de baño. Aunque ya mojado el chon y sin elástico, pos mis plebes mostraban sus nachitas, porque eso sí, les enseñé que si se les resbalaba el calzón, se cubrieran su sexo.

Ni módulo, dijeron los astronautas, este año tendré que arreglármelas para llevarlos a Tepetongo, a tepetonguear y chance regresamos más negritos, aunque lo malo es que asoleados, se nos notan más los jiotes. Jiar jiar jiar

about Pepa

Ruca libidinosa, de origen mixteco con aires de grandeza y debilidad por los jóvenes apuestos, actualmente muerta cuyo vínculo con el más acá es el infernet.

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