Le estaba poniendo más agua a los frijoles cuando me habló mi prima Tencha para decirme que iba a venir al defectuoso o como ahora le pusieron: a la CDMX. Pos les cuento que ella vive por allá, más arriba del cerro de Huataboncho y de vez en vez se da un volteón.

Lo malo es que se queja de todo. Que sí hay mucha gente, que si el tráfico, que sí el metro se para, que viaja harta raza, que la empujan, que está muy sucia la ciudad, que el “esmoc” (porque le cuesta trabajo decir smog), que no entiende por qué vivo aquí, que sí el clima es muy cambiante, bla bla bla, como diría mi Porfirio: ningún chile le embona” Jiar jiar jiar.

Cuando anda acá le da por sentirse muy exclusiva. En Huataboncho come pellejos y tripas, pero en la CDMX quiere ir a puros restaurantes y si le ofrezco algo que no conoce, mmmta, me hace unas carotas que parece que se va a vomitar, pero después me anda llamando para preguntarme ¿qué era? y presumirlo con sus paisanas.

Así que, cuando me habló la Tencha, que le digo:

-Que te crees que no se oye bien. Voy a pasar por un túnel. A ver si no se me corta.

Y antes de colgar que la escucho gritar.

-¡Pinche Pepa, te estoy hablando a tu casa no al celular, no seas hojaldra!

Me dio una pena que me cayera en la mentira, pero ni mocho, pa hacer corajes que se quede en su pueblo. Como cantaban en el “mil usos”: ya no vengan para acá, quédense mejor allá, el Distrito Federal no es, no es, lugar para habitar.

Jiar jiar jiar, prometo no volver a ser ojeis.

about Pepa

Ruca libidinosa, de origen mixteco con aires de grandeza y debilidad por los jóvenes apuestos, actualmente muerta cuyo vínculo con el más acá es el infernet.

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