Estaba votando por el PRI, ufff, ufff, ahora sí dije una megasuperecontraultraplus pendejada, yo no les daba mi voto aunque mi Vrallan compitiera pa preciso. En fin, olvídenlo, cuando me toca una mota regañona me coloca rete feo.

La cosa es que me habló mi comadre Güendolin, no se llama así, su nombre es Torpeda pero mejor le decimos de otra forma porque de por sí fea, pos ta cañón.

Bueno, pues, tenía como dos años que no me hablaba, la última vez yo vendía boletos para una rifa y le dije:

-Ándele, Coma, tíreme un parito, si no, no van a tragar mis chamacos.

-Mañana le compro.

Al siguiente día:

-No sea gacha, prefiero venderle el boleto que pedirle prestado.

-Luego paso a su cantón.

Dos días más.

-Por piedad, mi Güendi, no sea así, nomás son 20 varitos.

-En dos horas la veo.

No, pos nunca se cumplió el plazo, si me hubiera dicho desde el inicio que no, no soy tan hojaldra pa no entender. Total que pasaron meses y nunca supe de ella, hasta que buscó:

-Comadrita, ¿Cómo está? ¡Qué gusto escuchar su preciosa voz! Ya tenía mucho que no le hablaba porque anduve entretenida, ya sabe cómo es esto del abarrote, pero usted sabe el lugar prominente que tiene en mi corazón.

Achis, achis, pensé.

-Fíjese que le hablo porque necesito que me haga un favor.

¡Hija de la viejita! Ya sabía yo que era culebra.

-Claro, Coma, lo que uste guste, si pa eso estamos pa apoyarnos, no dude en mi generosa bondat, neta que yo estaré siempre a sus órdenes.

Yo creo que no entendió mi tono sarcástico y contestó:

-Fíjese que el cuñado de un amigo de mi consuegra necesita unos calzones de manga larga como los que uste usa.

Después de un silencio, dije tajante:

-Chin, ya no uso, ando a raíz.

-¿Y no sabe quién podrá tener?

Tu-tu-tu-tu-tu-tu… así colgué, nomás. ¡Que no pinchi mame! Ni siquiera era pa ella el favor, vieja méndiga.

Pos ni mocho, creo que ahí se acabo el compadrazgo, que por cierto, ni me bautizó el chiquito, nomás éramos “comas” después de una briaga en la que cantamos juntas unas de Rocío Dúrcal.

Jiar jiar jiar

about Pepa

Ruca libidinosa, de origen mixteco con aires de grandeza y debilidad por los jóvenes apuestos, actualmente muerta cuyo vínculo con el más acá es el infernet.

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