Otra noche de insomnio, llevo dos seguidas por que tengo gripa y así pues no se puede conciliar tranquilamente el sueño. De por sí, escaso desde hace unos diez años.

Concilio el sueño antes de la una de la mañana, pero a las 3:38 me despierto para limpiarme la nariz y aprovecho para ir al baño, regreso en dos minutos y me acomodo lo mejor que puedo. Ya sé lo que viene y por lo menos trato de acostarme a gusto.

Pienso cualquier cantidad de cosas, quiero prender la tele pero sé que será peor, con el radio me sucede lo mismo y hasta me dan ganas de cantar, idea que desecho inmediatamente, porque de por sí no tengo gracia para cantar, a media noche pensarían que la llorona anda rondando cerca.

Leer no porque mi lámpara de buró se descompuso y me da mucha flojera levantarme a prender y luego otra vez a apagar la luz. En esas ando cuando me veo en mi cama acostadita muy feliz y de pronto mi cama se pierde en mi recámara, que se pierde en mi departamento, que se pierde en el edificio y luego el edificio se desaparece en la ciudad que veo desde arriba, pequeñita, pequeñita. Pero encima de todo y cuando siento que estoy volando, aparece un rayo muy brillante y grande que hace que vuelva a la realidad y otra vez a despertarme. Ya son las 4:25

Sé que normalmente no aguanto el insomnio más de tres noches, si eso pasa, al cuarto día ando como la zarzamora, llora que llora por los rincones, porque me entra una depre de aquellas. Como mi cuerpo es muy sabio, evita esa situación y duermo como si no le debiera nada a nadie.

¡Grrr!, ya son las 5:12 y empieza a verse más clarito, seguramente ya no tardo mucho en caer en el sueñito pesado. Luego ni cuenta me doy cuando los demás se levantan a bañar y empezar su día.

Claro que antes de dormir me hago la promesa de siempre de empezar a hacer ejercicio para cansarme y poder dormir bien. También me repito que si duermo bien ya no seguirán creciendo mis ojeras y mi fama de que por las mañanas son muy perezosa.

Creo que este es mi último pensamiento no de la noche, sino de la madrugada.

A las 7:40 mi hermosa nietecita me despierta con un beso cuando se va a la escuela. Esa radiante sonrisa es lo que hace que mi nuevo día empiece de la mejor manera.

Aunque sienta los ojos estirados todo el día de tanto sueño, pues en la noche ya veré qué hacer, porque el ejercicio no se me dio tampoco el día de hoy.

about Carmen Leon

Hippie de corazón, pero fresa por naturaleza. Adoradora de los Beatles y los Doors. Cuentera y platicadora desde siempre. Poseedora de muchos datos inútiles. Recientemente amiga muy cercana de Franco Deterioro.

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