Estaba quitando mi puesto de garnachas, por supuesto llena de pánico por los actos vandálicos por el gasolinazo, cuando me acordé de una historia que dice más o menos así:

Había una vez, en un lugar más allá de la chingada, un rey hojaldra y poca madre que se dedicaba a sangrar a su pueblo de todas las formas posibles. Entonces cuando veía que empezaban grupos a no querer dejarse: ¡pum!, en automático los desacreditaba metiendo miedo a la población con sus lacayos y siendo peor de ojeis que antes, echándole la culpa, of course, a los que no querían sobajarse. A la mitad del cuento el rey quedaba como víctima mientras los subversivos eran las abejas africanas, pero ya saben cómo es esto de la monarquía y se aguantan. Finalmente ya cuando el pueblo se salía un poquito de control: ¡zas! El exterminio, matanzas, epidemias o pestes para que nadie la hiciera de tox y agradeciera no sufrir la misma suerte ¡Tan, tan!

Colorín colorado, pónganle el nombre al lugar lejano, al rey y al exterminio.

La historia se repetirá por los siglos de los siglos, amén. Jiar jiar jiar

about Pepa

Ruca libidinosa, de origen mixteco con aires de grandeza y debilidad por los jóvenes apuestos, actualmente muerta cuyo vínculo con el más acá es el infernet.

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