Me estaba subiendo al microbús cuando de pronto me empezó a hacer ojitos el chofer. ¡Viejo jijo de la jujurria! Subía las cejas y las bajaba con mucha rapidez, hagan de cuenta un tic, pero también me pelaba unos ojotes como si se le quisieran salir de sus órbitas y luego apretó la mandíbula sin dejar de hacer los coqueteos anteriores.

-Pinche viejo mariguano- pensé mientras le aventaba los $5.50 del pasaje.

Tons que me voy derechito por el pasillo del micro y ¡tómala, pinchi Pepa! Que me topo con tremendo pistolón y un ñero que me decía:

-Deme el celular y su monedero.

Eso sí, muy decente él, me habló de uste.

Pos cuál ligue ni que nada, el chafirete me estaba haciendo señas que atrás andaban atracando, pero como yo iba de pipa y guante porque me lanzaba al fiestón de la oficina donde hago el “quiacer”, creí que lo había dejado anonadado.

Ni pex, le entregué mi DynaTac 8000x y el monedero con 60 varitos. Yo muy dorada y sin manteca, mucho bilé y perfume de Avon, pero sin billete.

Ándense con cuidado que la rata anda suelta en estos días, aguado como dirían en mi pueblo.

Bye-gon verde.

about Pepa

Ruca libidinosa, de origen mixteco con aires de grandeza y debilidad por los jóvenes apuestos, actualmente muerta cuyo vínculo con el más acá es el infernet.

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