Estaba viendo al negrito del guats cuando me dieron ganas de comerme un taco de carnitas. En fin que recordé a mi prima Tencha que la verda’ la verda’ la verda’ era bien pulga, güila, de moral relajada, de cascos ligeros, Putierrez, pues y cada que se embarazaba, porque ya tenía 11 hijos, no sabía ni de quién eran. Por supuesto que Gabino, su esposo, pos tenía desconfianza de criar otro que no fuese suyo. Bueno, no desconfianza, pero se siente feo tener chamacones que ni siquiera se parezcan a uno, porque todos eran distintos y eso de andar pagando pruebas de ADN, nomás en las películas de Veronica Castro. La cosa es que mi primo ya se había cansado de pagar el pato que otro se comía y le advirtió en el embarazo:

-Me doy cuenta que no es mío y vas a ver. Primero te doy en tu madre y luego te corro del cantón.

Uffff, ufff y recontra ufffff, a la hora de la hora, Tencha aún andaba en trabajo de parto cuando le decía al doctor:

-¿Verda’ que es igualito a Gabino?

Nombre, que se iba a parecer, si el chamaco salió albino, mientras que Gabino era prietón, pero mi Tencha seguía induciendo a la raza:

-¿Verda’ que es igualito a Gabino?

¿Una qué va a andar diciendo lo contrario?, todos aventábamos con la cabeza sin atrevernos a expresar nada, pero hasta eso que mi primo guardó cordura en el hospital y saliendo, yo creo que le dio ternura ver a “su” chamaco de cejas blancas y ojos rojos, de a tiro a un conejo, por lo que no hizo más dengue.

Quieran a sus hijos como si fueran suyos, que los míos no son todos de mi Porfis. Jiar jiar jiar, bye.

about Pepa

Ruca libidinosa, de origen mixteco con aires de grandeza y debilidad por los jóvenes apuestos, actualmente muerta cuyo vínculo con el más acá es el infernet.

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