Decidí aceptar el trabajo porque en este pueblo hay pocas oportunidades de progresar y esto no era para dejarlo pasar. Me dieron un leve entrenamiento y muchas especificaciones. También me dieron ropa decente y me lancé con mucho entusiasmo.

El trabajo era sencillo, vigilar a una muchacha y no perderla de vista. La tenía que seguir a todos lados a donde fuera y tratar de que ella no se diera cuenta.

No sabía bien a bien de qué se trataba y me parecía hasta divertido ver todo lo que hacía. Por otra parte, era muy activa y todo el día me traía en friega.

El problema para mí empezó un día en que me acerqué más de lo debido y olí su perfume. ¡Quedé extasiado! No había conocido nunca a una mujer que oliera tan bonito. Aparte, ella era muy guapa y muy inteligente. Trabajaba mucho.

Poco a poco la fui conociendo a mi manera. Trataba de acercarme cada que podía para aspirar ese sublime aroma que me transportaba al quinto cielo.

Fue así que ella empezó a fijarse en mí, pero no de la manera que me hubiera gustado, aunque sabía que era inalcanzable. Vi en sus ojos la sospecha y el miedo. Empezó a cuidarse. Cambiaba de ruta muy seguido y dejó de ir a los lugares de siempre.

Mis jefes me pusieron una regañada muy fuerte y en ese momento comprendí que lo que ellos querían hacer era un secuestro. Pero yo a mis dieciocho años recién cumplidos no tenía tanta malicia. Además eran amigos de la familia desde siempre y no sospechamos que se dedicaran a cosas de delito. Siempre pensamos que eran una especie de guardaespaldas y me estaban preparando para eso.

Seguí con los engaños y en mi dizque trabajo. Volví a encontrarla algunas veces, pero siempre reportaba que no la había visto. No me importaban las amenazas ni las consecuencias.

Cumplido el mes, perdí mi trabajo y seguí fingiendo no saber nada de las actividades de mis ex jefes. Creo que sólo por consideración a mis padres, me dejaron ir.

Ahora ando buscando un trabajo de guardia de seguridad en alguno de los lugares que esta mujer frecuentaba. Con suerte la vuelvo a ver y ya no le ocasione miedo, a lo mejor hasta me puede acercar a ella.

Yo creo que algo me afectó muy profundamente, y no es que la extrañe a ella, lo único que extraño es el olor de ese perfume que siempre dejaba a su paso.

about Carmen Leon

Hippie de corazón, pero fresa por naturaleza. Adoradora de los Beatles y los Doors. Cuentera y platicadora desde siempre. Poseedora de muchos datos inútiles. Recientemente amiga muy cercana de Franco Deterioro.

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