Me estaba comprando una torta rusa cuando me metí al face, como amo el cara libro de verdad, me pone feliz, vivaz, dicharachera, me complementa, una cosa hermosa, pues.

La cosa es que me declaro “fans”. Lo bueno que en las épocas en que yo era chamacona no existía, si no, ahí me hubieran tenido subiendo selfies con cara de perrito pateado pa que dijeran: que chula es la Pepa, no rompe un plato. Seguro hubiera posteado fotos de mis tantos hijos, yo sacando la lengüita o haciendo gestos de puchero igual que ellos, porque en las fotos en las que hay morritos a una se le perdona todo y podemos ridiculizarnos lindo.

En fin, hubiera puesto cuando se destetaron o aprendieron a ir al baño, ya saben pura cosa agradable a la vista de los demás, o cientos de imágenes de mis mocosos en fondos horribles para mostrar lo mal que vivo, o videos mal tomados, con pulso de maraquero que le causaran vértigo a la raza o de mi gente bien órate callándose de briaga, o textos de amor para que la gente supiera que tengo quien me quiera y no obstante, los volvería a poner en la setsion de recuerdos nomás para que se los chutaran de nuevo, pero eso sí, al acabar la relación borrar todo.

Ni pez, no hubo feis en mis tiempos y no pude dejar evidencia de mis pendejadas, por eso ahora necesito recobrar el tiempo perdido.

Jiar jiar jiar

about Pepa

Ruca libidinosa, de origen mixteco con aires de grandeza y debilidad por los jóvenes apuestos, actualmente muerta cuyo vínculo con el más acá es el infernet.

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