Yo tenía un novio que le decíamos el “Malvado Señor Mostaza”, porque era bien atascado, le pegaba a la greñuda, a la mois, a la m, a la vaciladora, a la coliflor tostada, a la regañona, a la mota, a la tatacha, a la grifa, a la Juanita, a la moronga, a la guana, a la yesca, a la chora, al café, a la chichara, a la verde, a la güera, a la motocicleta, a la mora, al orégano, al pasto, a la verdolaga, bueno pa que me entiendan le gustaba jalarle la cuerda al papalote, atizarse, darse las tres, darse un gallo, ir a que Martín le pagara, era fan del jalón, de tronarselas, de quemarle las patas al chamuco, pues.

La cosa es que era mi pioresnada, pero de relación esporádica, de esos que no se interesan mucho en el amor, de los que una se amarra en una necesidad y daba la casualidat que cada vez que yo compraba mi cargamento de mariguana pa echarla en alcohol para mis riumas, siempre se presentaba como mosca en terreno baldío.

-¿Qué onda mi Pepa, va a sacar?

No les voy a negar que las primeras veces siempre le daba, y mota también, pero después ya me cayó gordo, nomás me hablaba bien orate:

-¿Oiga, mi alma, no tendrá de la que me hace verla guapa?

¡No mamarts! Nunca se acordaba de mi, nomás cuando andaba bien erizo y quería que yo le pichara el viaje, hasta que se le acabó el corrido y le dejé de patrocinar hierba.

Como siempre no tengo nada que escribir, ni que contar, así que me pareció jocoso recordar a alguien que espero Dios tenga en su santo anexo. Jiar jiar jiar

about Pepa

Ruca libidinosa, de origen mixteco con aires de grandeza y debilidad por los jóvenes apuestos, actualmente muerta cuyo vínculo con el más acá es el infernet.

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