Estaba yo sentada en la arena de la playa viendo el mar, un hombre guapo, venía remando en una barca… ¡ah jijo! esa es la canción La Guirnalda de mi Juan Gabriel, perdón, divagué denso.

La cosa es que estaba escuchando al divo de Juárez cuando recordé que soy una ruca grotesca y me dieron ganas de hablarles de cuando voy al baño.

Ansinita como lo oyen, soy de esas que se tardan un resto en el trono, que si me pongo a jugar con el celular, que si checo mis múltiples redes, que si leo un libro, que si me pongo a escribir la divagación semanal, bueno, con decirles que hasta me pongo a ver qué contiene el champú o las cremas que usa mi Porfirio. En fin que ya salgo con la tasa roja roja marcada en la piel de mis piernas y en las nachas.

Y es que las experiencias en el guater son rete bonitas, como cuando te levantas y te dices, ¡En la madre! ¿Yo hice eso? Porque hasta una se impresiona de la cantidad o la calidad de la pieza expulsada, de esas que no te “atrevistes” a cortar y salieron extensas, bonitas, dignas de fotografía de museo, dignas de calendario, pues.

Ya entrando en calor, es retefeo ir al wc en la calle, una haciendo de aguilita, una que cubrió la tasa con papel y de pronto sale esa madre con una potencia inaudita que crea un impacto tan profundo que levanta el agua y hasta nos moja las nachas ¡no mamuts! Una intentando que sea el menor contacto y ¡tómala culon, digo barbón!

O cuando vas en chinga al baño porque sabes que ya se gestó algo hermoso que debes sacar y… y… y… nomás nada, dos tres puns (pa que no se lea tan feo), o sea algunas flatulencias (pa que se lea muy propio) o sea puros pinches pedotes (pa que se lea la realidad) y nada concreto. Da coraje aunque se compensa con el placer del descargue emocional y eso ya es inigualable.

Por cierto a mí me da harto coraje cuando alguna ruca me quiere hacer plática en un baño público ¿Qué chingados les pasa? Ni la conozco, ni quiero, ni es lugar pa interactuar, ni es momento para romper el turrón, en fin, han de llegar a sus cantones a platicar “fíjate viejo que mientras surraba conocí una ruca bien agradable” ¡No mamuts!

Regresando al interesante tópico que nos invade el día de hoy. Qué alegría cuando después de limpiarnos las nailon el papel queda intacto, como que no se usó. Es de esas satisfacciones que sólo el creador nos puede dar, es como cuando sacas al perro y te enorgulleces de sus heces fuertes o firmes, casi una sensación divina. Todo lo contrario cuando resanas y resanas la madre esa, casi te gastas un rollo entero, de esas que hasta le hablas y le dices: ya chingá, dame chance, dame tregua, bueno ¡ya!, no seas hojaldra, deja de salir, ¡que ya, dije! Y nomás nada.

Mejor le paro aquí porque muchos van a decir que guácala, que feo, ¿que le pasó a mi Pepa? Tan educada ella con puro tema profundo, pro-fundillo.

Ahí la Bimbo, pásenla bomba en sus retretes y si pueden, léanme ahí como un homenaje y les daré un premio. Jiar jiar jiar

about Pepa

Ruca libidinosa, de origen mixteco con aires de grandeza y debilidad por los jóvenes apuestos, actualmente muerta cuyo vínculo con el más acá es el infernet.

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