Estaba poniéndole jerez a mi guaje cirial cuando me acordé de una oficina en la que yo hacía el aseo. No llegaba a corporativo, pero había un intento de serlo y tenía una foto del personal al pasar las puertas de cristal. La cosa es que siempre hay alguien de mayor rango al que le dicen por su profesión, así como “el ingeniero” a ese que todos respetan de frente, pero por atrás, ¡a jijo!, le dan con todo.

Bueno, en mi caso era La Licenciada, que nomás tenía el nombre, porque decían por ahí que ni terminó la “secun” pero era rebuena pal catre y así  había llegado hasta arriba. También estaba el contador, de malas, porque siempre estaba “en cierre”, el de sistemas, cuya mejor solución era: “apaga y prende la máquina”,  la de mercadotecnia, ella bien fashion con promociones repetidas que nunca funcionaron, el de impuestos que nunca lo vi, pues no salía de su oficina, la de RR HH que era el recurso menos humano de la compañía, siempre en contra del empleado y la de cheques o cuentas por pagar, que parecía que el dinero era suyo y sacarle una transferencia era un drama.

En fin que la fotografía de la entrada la escogió la Licenciada, por lo que era la única, según ella. El contador salía volteando a otro lado, la de merca arreglándose el cabello, borrosona por cierto, el de impuestos bostezando, la de recursos rascándose la nariz y la de cheques no aparecía porque ella la tomó, ya que no sacó a tiempo la transferencia al fotógrafo.

Jijos de la jujurria, eran re cotorros todos, jiar jiar jiar.

about Pepa

Ruca libidinosa, de origen mixteco con aires de grandeza y debilidad por los jóvenes apuestos, actualmente muerta cuyo vínculo con el más acá es el infernet.

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