Y ahora que estoy aquí, únicamente acompañada de mis gatitos y mis libros, los recuerdos no cesan. Vivo de ellos, la mayoría agradables. Decidí hace algún tiempo vivir así, sola y feliz.

Un tiempo asistía a todas las reuniones familiares a las que era invitada. Me sentía realmente aceptada y querida por mi familia. Pero los motes que me ponían y que escuchaba por casualidad o por alguna indiscreción me fueron alejando de ese ambiente. Para ellos era la “tía solterona”, la “abuelita buena onda”, y para sus amigos que no me conocían bien era “tu tía la viejita”, o peor “la loquita que tiene muchos gatos”

Trabajé mucho durante mi juventud y bastante de lo que gané, lo repartí entre mi familia. Los regalos de sus cumpleaños siempre fueron escogidos con esmero y sin fijarme en el precio. Cualquier problemita económico era solucionado por mí “al fin que tú no tienes familia”, decían.

Nada de esto me amargó, solamente me hizo alejarme de ellos.

Galanes tuve un montón, porque no estaba de mal ver y siempre estaba vestida a la moda. También en ese aspecto disfruté mucho mi juventud. Hasta a punto de casarme estuve. Pero ningún novio llenó mis expectativas. Y no es que fueran muy altas, simplemente buscaba a alguien que me besara como me habían besado la primera vez.

Ese ha sido siempre mi gran secreto. Yo era muy jovencita y él era unos tres años mayor que yo, amigo muy cercano de la familia. Muy taciturno y melancólico, siempre tenía mirada de tristeza, pero era muy inteligente, culto y simpático. Nadie sabía que yo estaba enamorada de él.

Un día que por una bendita casualidad nos quedamos solos, sus ojos me miraban de una forma diferente. Yo sentía que iba a explotar de la emoción. Nunca supe si él sabía de mis sentimientos, pero me abrazo de pronto y me besó. ¡Mi primer beso en la boca!

Sentía que me iba a volver loca, tenía ganas de llorar y de que nunca se separara de mí, que nunca terminara ese beso. Luego me abrazó más fuerte y siguió besándome, sus labios eran húmedos y suaves. Yo no sabía nada acerca de besos, por eso su delicadeza y pasión me transportaban al infinito. Me sentí única y muy amada. No sé cuánto tiempo duró la caricia, pero para mí valió una eternidad.

De pronto oímos que alguien metió la llave en la cerradura y rápidamente nos separamos. Era mi mamá. Todo el tiempo me sentí aturdida y apenas si hablaba. El seguía especialmente triste.

Más tarde cuando ya la familia estaba reunida, él anunció que tenía que irse a estudiar a Escocia, tenía una beca y estaba muy emocionado pero muy triste por dejarnos. En ese momento sentí que el mundo se acababa, pero también fue en ese momento cuando creí que él también sentía amor por mí.

Jamás volvimos a saber de él, salvo dos o tres postales que envió, en donde no mencionaba a nadie en especial y después, ¡nada! Al parecer para él sólo fue a satisfacer un impulso, nunca lo sabré; tampoco sabré si me amaba de verdad y murió, o si encontró en otro continente lo que buscaba. Nunca lo supe.

Fue una época difícil para mí. Quedé atolondrada. Estuve a punto de perder el último semestre de la prepa. Siempre estaba enferma, me sentía mareada y mi pensamiento siempre estaba en el amor perdido y en ese beso. Además no podía platicarlo con nadie. Me aislé más de la familia y de los amigos.

Afortunadamente el tiempo todo lo cura y la vida sigue. La universidad, el trabajo, amigos, familia, la llegada de los sobrinos, volvieron a llenar mi vida.

Yo ya no pensaba en él, pero cada novio que tenía me decepcionaba al besarme. Pronto los cortaba. Ningún beso llenaba los requisitos que yo le había impuesto. Suavidad y pasión, junto con unos labios húmedos y suaves, además de un abrazo protector.

Y así pasaron los años, ahora que ya estoy en mis setenta y tantos, muy cerca de irme, me doy cuenta de que efectivamente mi vida valió la pena por esa extraordinaria sensación de unos pocos minutos. Moriré feliz recordando la más maravillosa experiencia de mi vida…ese beso.

about Carmen Leon

Hippie de corazón, pero fresa por naturaleza. Adoradora de los Beatles y los Doors. Cuentera y platicadora desde siempre. Poseedora de muchos datos inútiles. Recientemente amiga muy cercana de Franco Deterioro.

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