Para Efe,  por ser el único que ha imaginado esto conmigo.

–  ¿Qué me cuentas? ¿Cómo estuvo eso que planeaste?

–  Estuvo muy bien, ahora mismo estoy dibujando la luna, pero eso debes ya de saberlo. ¿Qué tal todo por allá?

–  Allá hace frío.

–   Mmm… pues ya mismo se asoma el sol entre las nubes grises.

–   Falta mucho para el invierno.

–  Ni tanto. Casi dos meses para mi cumpleaños.

– Te voy a hacer algún gran regalo. Ya lo verás, uno que no olvides nunca. Pero acércate, apenas te veo desde esta esquina.

–  Si me acercara ¿qué harías?

–   Estaría listo para darte mi mejor abrazo. Últimamente andas tan triste… ¿Podría curarte?

–  Desde que te conozco, estoy curándome. Incluso cuando no estás.

–  Es tremendo. No puedo parar de pensar en todos los momentos que nos falta compartir. ¿Vamos a resistir la fuerza que tendrán?

–  Si no resistimos, estallamos, pero juntos, no hay forma más linda de no resistir, de rendirse.

–  Desde siempre. Cuando charlamos, siento que subimos muy alto y me mareo. Pienso que cuando bajemos, me voy a quebrar todo.

– Y si caemos y nos quebramos… habrá valido la pena solo por haber podido volar, como en estos instantes juntos. Es un placer volar contigo.

– Un placer.

– Indescriptible.

–  ¿En primera clase?

–  No. Con alas propias.

–  ¿Con alas de fuego?

–   Si, alas de fuego, las de papel se rompen.

–  ¿Sin detenerse, ni siquiera por los recuerdos?

–  ¿Me detendrías?

–  Jamás.

–  Yo tampoco te detendría.

–  ¿Correremos algún peligro?

–  Ya no.

–  ¿Piensas alguna vez en el riesgo?

–  Supongo. Quizás tenga miedo. A veces es mejor no pensar.

–  ¿De qué podrías tener miedo respecto a mí?

–  De no querer dejarte ir… de no poder desapegarme. De querer una vida contigo. Me escucho a mí misma y me da miedo de que desaparezcas por saberlo.

–  ¿Desaparecer? Estoy demasiado lejos de querer desaparecer. No me estorba nada. ¿A ti te estorba algo?

–  No hay nada que me pueda estorbar más en esta vida que la distancia… me lastima por dentro.

– ¿Qué más te estorba?

– La gente ignorante y las rehabilitaciones… y a veces, la ropa. También el 10 de julio de 2007, las palabras jamás pronunciadas… la distancia me duele, pero en realidad no me estorba.

– ¿Y los silencios?

-Tampoco.

– Que genial conversar contigo. Pero ven, no entiendo por qué sigues tan lejos. Acércate.

– No puedo… (Suspiro. Tomo un poco de agua…) Mi boca está fresca. Está naciéndole un beso que no puedo darte. Te lo guardo. Es tiempo de que sepas la verdad, pero…. ¿Cómo decirlo?

– ¿Decirme qué? Venga, que yo me acerco entonces… perfecto, ya te veo mucho mejor… ¿Te estorbo?

– No, tú no…lo que me estorba es tu muerte.

about Lillian Hosking

Treinta y tres años haciéndole al cuento. Zurda por herencia. Loca medicada de manicomio, favor de fijar desde ahí cualquier expectativa.

4 comments

Deja un comentario

Your email address will not be published.

You may use these HTML tags and attributes:
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>