Me estaba haciendo unos huevos con ejotes, cuando vi que era Día del maestro.

Recuerdo con cariño a los profesores de mi vida. Yo era bien bruta y en ese tiempo los odiaba, pero ahora que miro hacia atrás, pos ellos no tenían la culpa de que yo fuera tan piedra, antes sí debería agradecerles que con sus miserables sueldos sobrevivieran y aparte les dieran ganas de darnos clases.

En fin, la cosa es que en todas las escuelas, siempre hay mayestros icónicos:

La profesora que está resabritas y que te trae a los alumnos suspirando.

Uno bien pedote, que falta, que llega tarde, que huele a pulquería o se duerme en la clase.

Uno desmadrozon que intenta inculcarle a los alumnos un despertar de la consciencia revolucionaria, aunque él siga estancado en el sistema.

Uno estricto que impone miedo, disciplina y que por lo general está medio mamado. Otro que está más indio que nosotros, pero enseña alguna asignatura  “internacional”.

Los profes ruquitos que no oyen ni entienden, pero sin los que de a tiro, no pasábamos de año. Gracias a esos dinosaurios que no exigen, aprobamos, de lo contrario, nos hubiéramos quedado hasta “sesto”.

Bueno, lo más importante del Día del maestro es que Denis de Kalafe no hizo una rola de los mayestros, porque si no, nos la tendríamos que chutar año tras año, como la que se rifó de las jefecitas.

To Sir with love. Jiar jiar jiar

Bye-gón verde.

about Pepa

Ruca libidinosa, de origen mixteco con aires de grandeza y debilidad por los jóvenes apuestos, actualmente muerta cuyo vínculo con el más acá es el infernet.

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