Fui a recuperarme de la cruel batalla en un pequeño cuarto de madera y desperté en la arena de un desierto de piel, entre enormes dunas de senos de madres cansadas y rocosas montañas de estatuas de silicón; no sé por qué el espectáculo me causó tanto miedo, pero tuve que huir, sortear la carne, las caderas, los muslos que impasibles bloqueaban mi salida.

Yo que siempre ando buscando la soledad del sauna, hoy que menos que nunca quería entrara nadie, tuve que soportar el rechinar de la puerta que se abría una y otra vez y aunque apretara mis párpados tratando de mantener mi refugio seguro,  sentí, con cada rechinido, como el ambiente se iba tornando más claustrofóbico y la ansiedad aumentaba porque entraban una, otra, otra más, pero ninguna salía.

Cuando por fin huí, el espectáculo afuera no fue mejor: de pronto el mundo había decidido ir por la vida despojado de ropas. Las esculturas mezcladas con lo cotidiano adquirieron un aire extraño, caminé tratando de esquivar las imágenes, pero solo conseguí tropezarme y ahí, desde el suelo, tuve que afrontar lo inevitable y abrí los ojos, miré alrededor y examiné con cuidado cada cuerpo que caminaba frente a mí, encontrando, cada vez más fácilmente, la belleza en cada uno de ellos. De pronto las esculturas eran las que resultaban horribles, por lo forzado, por el sufrimiento que reflejaban, porque detrás de ellas sólo había soledad.

Me vi a mi mismo desnudo, imperfecto y hermoso y dejé de tener miedo de existir, de  equivocarme, de simplemente vivir. Dejé de preocuparme por no traer armas ni armadura y sentí absurda la guerra que había librado durante tanto tiempo contra el peor de los enemigos: yo mismo. Me levanté y caminé orgulloso y sin prisa y, por primera vez, disfruté del mundo con todo y sus peculiares habitantes, de sus sonrisas y sus gestos raros, y me sentí parte de todo eso.

about Rita Cerezo

Tonalá Chiapas (sine data). Afortunadamente me topé con los mitos antes que con los cuentos de princesas, y con Poe antes que con Corín Tellado; eso me llevó a aprender Latín, Griego y tratar de ganar almas para los dioses olímpicos entre los desorientados adolescentes de la UNAM. Lo de escribir fue un vicio que empezó muy temprano, actualmente estoy en tratamiento en un grupo de apoyo, no para dejarlo -ya vi que es imposible-, sino para degustarlo mejor.

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