Los primeros cinco días de enero son propicios para guardar secretos. Justo en esos días fui elegida para guardar un paquete que debería permanecer oculto en mi bolsa hasta la noche del día cinco.

Dejé confiadamente la bolsa en mi recámara y justo estaba entrando en ella cuando alcancé a ver una manita veloz que estaba sacando el paquete. Mi salto fue aún más veloz al arrancar la bolsa. Ella inocentemente me dijo:

-Ay abuela, sólo quiero ver qué es lo que te dio a guardar mi mamá el otro día que fuimos a comer.

Al momento me sentí identificada con mi madre cuando nos decía que no debíamos ser curiosas. Y le dije: -Te voy a contar una historia:

“Había una señora a la que le dejaron a guardar un paquete grande y pesado y le dijo el señor que por favor no fuera a abrirlo para nada, que una persona pasaría a recogerlo en nueve días.

“Bueno, no le hubieran dicho a la señora que tantos días, porque diario se asomaba a ver el paquete y trataba de adivinar qué era lo que tenía. Le daba vueltas, lo pesaba, se asomaba por si podía ver algo, lo olía, se volvía loca, pues.

“Pasaban los días y la curiosidad crecía, hasta que al octavo día no pudo y lo abrió”

Los ojos de mi nieta para entonces se veían con tanta curiosidad como los de la señora del cuento.

–¿Y qué crees que había en el paquete?, le pregunto.

–¡Una calavera!, me dice.

–No mi amor, ¡todo un esqueleto completo!, ¡imagínate! Si la señora no hubiera sido tan curiosa le hubieran dado todo un tesoro a cambio del paquete, pero como no se aguantó y lo abrió, pues se le convirtió en huesos.

–¡Ay, abuela, seguro eso te lo contó mamá Brigi!, me dijo con toda calma, ¿en verdad ustedes se asustaban? Acuérdate que ella contaba historias muy interesante y las contaba muy bonito, pero no creas todo abuela. Está bien, trataré de no ser tan curiosa y hoy en la noche me voy a dormir temprano. Pero si acaso oigo algún ruido extraño y pienso que son los Reyes, pues me asomo tantito, ¿va?

Me dejó desarmada, entre risas, le dije que eso no lo debería hacer nunca porque los Reyes son quisquillosos y no les gusta que los vean. No sé qué tanto me crea, lo que sí sé es que las historias de los abuelos ya no surten tanto efecto.

about Carmen Leon

Hippie de corazón, pero fresa por naturaleza. Adoradora de los Beatles y los Doors. Cuentera y platicadora desde siempre. Poseedora de muchos datos inútiles. Recientemente amiga muy cercana de Franco Deterioro.

1 comment
  1. Valeria says:

    Cada vez es más difícil que crean en cuentos. Mantendremos la ilusión el tiempo que sea posible.

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