Mi amiga Doris se ha convertido en un verdadero enigma para mí. Hace un tiempo que se ha transformado totalmente en otra persona, aunque en esencia es la misma. Es raro.

La conozco desde la Prepa, somos buenas amigas desde que nos tocó hacer un trabajo de investigación para la clase de Historia y ahí nos dimos cuenta que teníamos muchas cosas en común.

Las dos nos considerábamos más chilangas que las quesadillas que vendían afuera de la escuela, éramos súper fanáticas de los Beatles y los Rolling Stones, igual que la mayoría de los jóvenes de nuestra generación.

Cuando entramos a la universidad nos separamos, aunque siempre seguimos en contacto. Asistíamos juntas a clases de yoga, meditación y cosas por el estilo. Ella tenía más posibilidades económicas y aprovechó para viajar.

Un día estábamos viendo una revista de chismes y fue cuando yo noté un cambio radical en ella; de pronto vio a uno de los millonarios de Inglaterra y sólo exclamó “es él”, con la mirada clavada en el vacío. Una vez que se repuso de la sorpresa me dijo que ese hombre y ella se habían casado llenos de amor en una vida pasada y que se habían hecho la promesa de volver a encontrarse y volver a vivir esa historia en algún momento. También me dijo que él le había prometido que iba a comprar una isla cuando tuviera mucho dinero y se la ofrecería.

Parte de su cambio consistió en que todo lo inglés le fascinaba, empezó a expresarse muy elegantemente, y sabía muchas cosas acerca de Inglaterra, incluso de la realeza. Investigaba todo lo que podía acerca de su millonario y se enteró así que él ya había comprado una isla en el Caribe.

El corazón se le rompía al verlo con su familia, sus hijos adolescentes y una esposa con la que supuestamente llevaba una vida muy feliz. Ella se negó a casarse porque  no quería ligar su destino a nadie más.

Tomó entonces la determinación de no molestar a su millonario porque no sería capaz de romper una familia, aseguraba. También se dispuso a esperar a que en alguna otra vida, pudieran cumplir su promesa, porque, decía, si lo encontré en esta vida, puedo encontrarlo en la siguiente, todo es cosa de paciencia; y con una sonrisa en los labios terminaba diciendo que lo único que esperaba es que él no le hiciera la misma promesa a todas las mujeres de sus otras vidas, porque después la rebatinga se iba a poner sabrosa.

Me encanta cuando me cuenta sus cosas, aunque me cuesta trabajo entenderla porque yo siempre he sido más terrenal que ella y además nunca he encontrado a nadie que me recuerde alguna cosa de mis “otras vidas”.

Sera cuestión de fe, no lo sé, pero ella tiene la certeza total que en algún momento va a encontrar a ese hombre. Siempre le deseo la mejor de las suertes, aunque supongo que yo no lo veré.

about Carmen Leon

Hippie de corazón, pero fresa por naturaleza. Adoradora de los Beatles y los Doors. Cuentera y platicadora desde siempre. Poseedora de muchos datos inútiles. Recientemente amiga muy cercana de Franco Deterioro.

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