“Andábamos despacio, demorando el encuentro”

-Julio Cortázar-

(Imagen: Aldo Ramírez A.)

7°c, cielo despejado, noviembre.

 

Es una buena noche de luna casi llena. Es tan lindo que compartamos la Luna…

(Hoy esperé a que saliera, casualmente. Debajo de un aro roto de basquetbol).

Acá no hay ninguna montaña, todo es plano… se mira por cualquier rendija… es hermosa. Pueden verse muchas estrellas.

Ha sido una tarde muy fuerte, emocionalmente hablando. He llorado un par de horas enteras… pero finalmente siento que algo aquí adentro, está sanando. De cierta manera lo que estaba roto con mi hermana, de pronto se va componiendo… pero ha sido todo muy impresionante… jamás la vi tan conmovida, tan mal por mí. Ha sido fuerte, estoy desgastada. Pero ha sido muy bueno, no sé si me entiendes…

(¡Qué va! El abrazo se me está encajando de no poder dártelo)

Yo sé que sí. Estoy segura.

Nunca pensé poder compartir con gente tan cercana a mí a estos demonios. Esta tarde lo hice con ella. Fue algo que la impactó más que la primera vez en la que ella hizo preguntas y yo solo respondí afirmativamente. Hoy fue distinto… yo le abrí mi corazón, el mismo en el que no le había permitido entrar por años. Años enteros… ¿Sabes?

Lo dije todo, creo que no se me escapó nada… no dejé de tener una vergüenza terrible, no podía mirarla.  Al final, la luna ha salido y estoy con la certeza que ha sido algo bueno, no sé por dónde, ni sé de qué manera, pero dentro de mí, las piezas están comenzando a coincidir… espero coincidan todas, que no se me haya perdido por ahí ninguna.

(Mirá que por acá te me dejaste un par, aún no estoy seguro)

Pero todavía no puedo parar de llorar… es impactante. Sale tanto… tanto. Sigue saliendo. Es desgastante y liberador… y tremendo, como tú dices.

(Tremendo…  te pongo unos puntos suspensivos para darte pausa de respirar o para que los uses como a vos te plazca)

Pero bueno, ahora no he tardado más, he corrido prácticamente a  escribirte, a este sitio que es un sitio tan hermoso y seguro (y tan tuyo, desde ya) y que me llena tanto. Tenía que venir a buscarte entre mis letras. Sólo quería decirte que lo más probable es que pueda ir en el invierno (¿Invierno? Que re linda época para conocer el amor… y para compartir un mate por vez primera… y la vida, para siempre ¿por qué no?), pero en cuanto sepa que sucede y vea las posibilidades económicas (seguro serán buenas) te aviso del viaje.

Quiero ir a verte. Quiero conocerte y hacerte tangible y compartir esto contigo. No sé qué rayos vaya a ocurrir… quizás seamos los mejores amantes, quizás seamos los mejores amigos… pero te quiero en mi vida, no importa de qué manera y sobretodo, te quiero… simple. No quiero perder el tiempo, la vida es tan relativa.

(Voy a callar mi cabeza y prestarte toda la atención. Te estoy dedicando el silencio).

Quiero disfrutarla y quiero disfrutarnos… no importa como sea, si es un asunto epistolar, por mí es más que suficiente, si es por carta, en tren, en barco, volando, en el mar, sin vernos los siguientes diez años, cuando tenga hijos o tú te cases, cuando nos besemos y caminemos de la mano en el frío, cuando me vaya y te quedes triste o cuando te enamores y yo me sienta morir…No me importa.

(A mí tampoco)

Te quiero en mi vida, te quiero conmigo. ¿No entendiste algo? Te lo vuelvo a decir, un millón de veces. (Yo vuelvo a leerte  un millón más)

No puedo prometerte grandes cosas…. no puedo prometerte el mejor romance del mundo, una novia perfecta o un cuento de hadas… te prometo la vida que tengo reservada para ti y que tengo guardada acá dentro en este instante. Es lo mejor que puedo prometerte… eso y que quiero quedarme, como sea que la vida quiera… pero quedarme para hacerte y verte feliz.  (¡Quedáte, ya está!)

Te quiero, eso es lo real que tengo para darte. Y es con todo mi corazón, deja de lado las maneras, yo solo te quiero. Espero que te sea suficiente…

(No necesito grandes cosas. Con vos me alcanza. ¿Para qué el mejor romance del mundo, una novia perfecta o un cuento de hadas? Con vos me alcanza. Y dejo que el destino sea nuestro amigo, porque con vos me alcanza.)

Por favor, no te vayas nunca, porque en eso coincidimos totalmente… no quiero perdernos. (Coincidimos, totalmente.)

Aunque nos separe una guerra o el purgatorio… o el mar más grande o los amores más intensos… No te alejes tanto, cuando eso pase. (¡Me voy a quedar con vos!  Si vos te quedás conmigo.)

Y también dejo que elijas la vida que quieras, siempre y cuando me cuentes de ella. (¿Pierdo el juego si te elijo?)

Tus temores, tu día a día, tus frustraciones, tu tristeza, tus alegrías, tus amores, desamores, sueños… que compartas conmigo tu historia, mientras nos vemos y que no te frene nada, ni siquiera la idea de no vernos. (¡Lo hago! Quizás no todo. Pero la mayor parte del tiempo lo intento. Y no, no me doy por vencido con tener algo con vos. “Tener algo” tiene muchos significados…)

Estas letras tan torpes quizá no te digan mucho. La torpeza es algo tan mío. Ojalá pudiese decirlo de modo distinto o escribirlo en otros sitios.

(No importa lo que digas, mientras uses tu voz y tus manos.) Casi te miro de frente a mí, desdoblando el papel y leyendo mi confesión: el anillo con el símbolo del infinito, tu cabello revuelto, la sonrisa y los gestos, la forma en que te tocas la cabeza y cruzas los brazos y te ríes y piensas y te pones tan serio cuando hablas de cosas  más serias… Y tus ojos…

(Voy a escribirte tanto… pero mejor después, así seguro, hablamos)

Tenemos tiempo todavía… esa frase… se vuelve común entre nosotros. Tanto, que casi me hace escribir un poema la otra noche. (Sí guapa, tenemos tiempo todavía.) No sé cómo definir el tiempo entre nosotros…

(Esto recién empieza) Pasa imperceptible, uno a uno los minutos nos caen encima de la piel y de los ojos y de las bocas… (Y es genial que sea así. ¿No te gusta esa parte de la vida?)

Te beso y te abrazo en la distancia y también te quiero, mucho.

(Y yo a vos, siempre, un poco más.)

Y te voy a extrañar en el momento en que me vaya de este espacio… iré a hacer té, suspiraré y pensaré que no ha sido suficiente.

(¿No te dije ya que con vos me alcanza? Que va, tendré que escribírtelo, ya mismo…) 

Escríbeme, no seas malo.

Te dejo un beso.

(Cerquita de la boca, de favor)

Atentamente…

about Lillian Hosking

Treinta y tres años haciéndole al cuento. Zurda por herencia. Loca medicada de manicomio, favor de fijar desde ahí cualquier expectativa.

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