Estaba soñando que Valentín Trujillo me tiraba la onda cuando, de repente, desperté bien mojada. Es que había llovido durísimo y tengo una gotera justo en la lámina que da a mi cama.

La cosa es que yo me le hacía la interesante al cara de calabaza, que en gloria esté por cierto, no es que una sea muy carita, pero tampoco me le voy a  entregar a cualquiera. No les voy a negar que fui de cascos ligeros, muyyyyyyy, diría yo, pero selectiva. Me caían regordos los hombres que le tiraban a lo que se moviera.

Cuando una es chavita, no faltan los viejos feos que nomás nos miran el “traste” remorbosotes. Luego los chamacones de mi edad, ya cuando andábamos de noviecitos, querían aplicar la clásica frase: “vamos a un lugar donde estemos solitos”. ¡Pos qué pasó! Esa está muy usada, rogaba yo porque le buscaran, pero me tocó puro zoquete. Ya de madurona me seguían los morritos barrosos, quesque buscando una cougar, ¡no mamuts!, y ahora de ruca me pretende puro “ñor” que ya ni funciona.

En fin que todos los hombres son iguales, como decía mi jefecita, hasta mis hijos salieron muy gallos. Así que, no se dejen embaucar y escojan ustedes. Ya me voy a jetear a ver si sueño con John Trae-mota, digo Travolta, que quiero descubrir si no sólo tiene la cara de burro, a lo mejor, también el aparato.

Ahí nos bimbollos la próxima semana. Jiar jiar jiar

about Pepa

Ruca libidinosa, de origen mixteco con aires de grandeza y debilidad por los jóvenes apuestos, actualmente muerta cuyo vínculo con el más acá es el infernet.

Deja un comentario

Your email address will not be published.

You may use these HTML tags and attributes:
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>