He venido con mi madre a visitar a una amiga suya. Hemos tomado un taxi y llegamos a la dirección donde ella nos indicó, pero mi mamá se perdió y tuvo que llamarle para poder encontrar su casa. Vaya jaleo lo sé. Después de unos cuantos minutos de búsqueda. Se saludaron y por un momento mi mamá quería llorar. Qué bueno que no lo hizo.

Su amiga le dijo que estaba trabajando. Entonces fuimos al lugar donde labora y resulto que vende pastes. Y entonces pensé que eso era cool. Algún día cuándo éste más viejita quisiera tener una tienda, aún no sé de qué, pero me gustaría vender. Tengo pensado vender postres y café o libros. Pero creo que la segunda opción no podría respetarla, porque me encantan los libros y me dolería venderlos. Pero si vendo postres y cafés no pasará nada porque no soy tan fanática de comerlos. Me gustaría solo hacerlos y tratar de venderlos, a mi edad me sentiría productiva y seguiría aprendiendo más acerca de la administración de un negocio, la compra-venta y el estaría repasando las matemáticas de la vieja escuela.

Ya llevo 5 horas aquí, tiempo suficiente para tener un poco de sueño y para acabar de leer una novela.

No sé si te has sentido alguna vez así, desesperado y con sueño porque la charla aún no termina.

Por fortuna, la amiga de mi mamá, tiene clientela y tiene venta de pastes y de rebanadas de pizza. Sus clientes son muy variados pueden ser niños,  señoras y uno que otro anciano, pero eso es más entendible, pues ya no tienen tantos dientes para comer los pastes.

Debo decirte que no he probado ninguno, pero su aroma es bueno. Es como si entrarás en una panadería, y llegaras justo en la hora en la que empiezan a preparar la mezcla, después de un rato lo empiezan a hornear y esas piezas posiblemente tu mamá las comprará para la cena o para el desayuno.

La amiga de mi mamá que por cierto se llama Silvia, no ha parado de hablar. Tiene tantas cosas que contarle  y mi mamá creo que ya se quiere ir.

No le he puesto tanta atención a lo que han hablado, porque son cosas de viejas amigas, pero hubo una parte dónde la experiencia de Silvia atrapó mi atención. Y es que habló con anhelo de un sujeto que le había coqueteado pero que al final no la tomó en cuenta y terminó reemplazando todo ese “cariño”, por alguien con más cuerpo y mejores piernas.

Cuatro veces mencionó el asunto. Creo que extraña esos tiempos en los que él jugaba con ella y por un momento lograba sentirse bien.

Su mirada era de esperanza pues quería que las cosas fueran como antes, bueno, eso presiento. Y es que cuándo el cuerpo envejece y uno está más sólo, tiende a ser más melancólico.

Suelo preguntarme si habrá personas que escapen de las redes de cupido. Todas caemos tarde o temprano. Bueno si piensas que las personas que son infieles no lo han hecho, te equivocas, ellas tienden a ser así por una decepción de amor o porque simplemente no se sienten libres en una relación. Pero hasta la persona más libre, terminará siendo esclava de sus propios impulsos.

Si te preguntas por mí acerca de este tema, realmente sí he sido víctima de esta situación y aún lo sigo siendo. Coincido con la señora al sentir el corazón apachurrado, pero mi situación es distinta a la de ella. Pues la que se buscó que esto tuviera fin fui yo.

La despedida fue dura y simple: le dije un adiós y él me dijo igual, pero adentro me decía: no te vayas sabes que esto puede mejorar, pero al final ya estaba hecho y a él no le interesó.

Aún me cuesta asimilarlo, sigo sus recuerdos como un fantasma pero solo deseo que sea feliz y que encuentre la persona adecuada. En mi caso me siento bien conmigo misma y no quiero tener contacto con nadie más. No significa que me éste aferrando a él. Solo presiento que esas cosas del amor no suelen ser lo mío, además considero que ya pasó mi tiempo.

Tampoco quiero decirte que me volveré de una noche a la mañana monja y casta, porque soy humana y caigo en mis propios pecados. Soy víctima del deseo y de mi débil temperamento, por el momento me daré un tiempo, espero me ayude a meditar las cosas y sentirme más segura de lo que puedo sentir en un momento dado.

Bueno la charla ha acabado y mi madre se ha despedido, le pediré que compre algo de lo que vende Silvia para dar una degustación de sus antojables pastes.

Espero te encuentres bien y te mando un abrazo.

Atte:

 Lisa

 

about Sandra

He nacido y crecido en diferentes lugares, pero como mi acta dice que nací en San Luis Potosí lo dejaremos así. El amor por las letras nació desde que era muy pequeña. A veces eran tan complejas que nadie las entendía y a veces muy irreales para no creerlas. Hoy en día me dedico como viciosa a escribir versos y estrofas. Afortunadamente me he topado con personas maravillosas que me hacen escribir (ellos son mi inspiración). Tengo 18 años y actualmente estudio en la UNAM, he concursado y he publicado varios artículos en otras paginas web. Aun me falta mucho por conocer y esto no es la excepción. :)

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