Me siento tranquilo, es la verdad, pero un poco incómodo. Es algo confuso pues predomina la tranquilidad y los pensamientos me vienen de una forma tranquila y no me generan ninguna angustia.

Sin embargo, la postura es la que me tiene incómodo. ¡Tantas veces en la clase de yoga la he practicado! ¡Cuántas veces escuchando a la maestra decir que la postura del cadáver es la que  más nos ayuda a la relajación! ¡Y cuántas veces me ha servido para sacar ansiedades, angustias y pensamientos negativos!

“El cadáver no siente, el cadáver está en paz, el cadáver no se mueve, el cadáver sólo siente paz”, era lo que escuchaba al final de la clase. Esto nos servía para la relajación final y una especie de meditación. Era una parte de la clase que disfrutaba especialmente y me permitía salir tranquila y en verdad disfrutando de paz.

Pero ahora, me doy cuenta que no me puedo mover, los brazos no los tengo sueltos a lo largo de mi cuerpo, los tengo cruzados sobre el pecho; mis piernas están rígidas y no hay espacio suficiente para acomodarme en posición fetal si mi cuerpo así me lo pidiera. Además, estoy vestido con traje y hasta corbata traigo. En la clase siempre traía ropa cómoda.

Pero los pensamientos no se quedan en la rigidez de mi cuerpo. En poco tiempo dejo eso atrás y sólo siento mucha paz, escucho a mi familia hablar, llorar, rezar. Escucho cosas bonitas que les dicen a mis hijos. Tengo ganas de sonreír, pero la tranquilidad me lo impide; sólo sonrío para mí mismo. Me halagan los comentarios, pero no me envanecen.

La tristeza que siento en el ambiente no me gusta, quisiera cambiarla por algo más agradable, que se sintieran un poco como yo, tranquilos y contentos. Tengo de golpe muchos recuerdos, bonitos y feos, pero ninguno me afecta de más. Quisiera que todos se quedaran con las vivencias bonitas, con los momentos alegres y pudieran reírse y aplaudir y bailar y cantar y hasta carcajearse si a alguno se le antoja.

¡Pobres! Han de estar muy cansados, quisiera que todo este ritual terminara para que pudieran descansar, que durmieran todo lo que no han dormido en estos días y que despertaran renovados, sabiendo que siempre voy a estar con ellos, sólo que desde otra perspectiva.

Y suertudo yo, que ya no tengo que preocuparme por nada. Tengo la seguridad que ellos van a seguir sus vidas, con sus altas y sus bajas, como yo lo hice, bueno, espero que mejor. Pero así son las vidas, no hay nada escrito, poco a poco vamos transitando por este mundo hasta llegar a este punto en donde ahora me encuentro.

Pero ciertamente poco a poco voy experimentado más profundamente eso de que “un cadáver sólo siente paz”

about Carmen Leon

Hippie de corazón, pero fresa por naturaleza. Adoradora de los Beatles y los Doors. Cuentera y platicadora desde siempre. Poseedora de muchos datos inútiles. Recientemente amiga muy cercana de Franco Deterioro.

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