Me estaba metiendo al mar de Acapulco, “María bonita, María del alma”, por supuesto con playera, cuando me acordé de cuando tenía las carnes es su lugar, porque alguna vez fui hermosa. Ya sé, ya sé que lo sigo siendo. La cosa es que yo era harto libidinosa y tuve mis noviecitos por doquier. Así que yo me iba a los bailes, “a mí me gustan los bailes..en” aunque se enoje mi Porfirio. Yo nací pa darle gusto al cuerpo. Para eso se hizo, como jijos no. Mi viejo era medio aburrido, de vez en cuando me acompañaba al Balalaika a tallar la pista y ya después cuando andábamos jaladones se ponía romántico. Me cantaba esa de “vuelve ahí cabaratera” que me ponía chinita, chinita como pierna de pollo en lumbre. Y ya cuando estábamos cachubis, ¡sopas! me recitaba esa que dice “que lindo es tu cucú… cucú, bonito tu cucú” y no nos sacaban varios días de los hoteles de la conocida cadena “garage”. Ni para comer, nomás duro y dale, zúmbale que zúmbale, sobres y zaz. Yo le susurraba al oído algo como “y yo que te deseo a morir”. Por eso mi Porfis nunca subió de peso, porque yo era “insaciablemente bella, bella” y pos nada que hoy me dio por contarles lo fogosa que sigo siendo cuando escucho la de “son tus perjumenes mujer, los que me sulibellan”, así que si hay algún joven apuesto que se anote, deje su número de celular y “le mando, le mando, le mando a la Pepa”.

Besos, infelices, vivan y disfruten porque “ese botecito que Dios les dio es para que se lo coman los humanos”.

Tan tan.

about Pepa

Ruca libidinosa, de origen mixteco con aires de grandeza y debilidad por los jóvenes apuestos, actualmente muerta cuyo vínculo con el más acá es el infernet.

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