La bolita, el doctor, la receta, la preocupación, la cirugía ambulatoria, el frío pasillo del hospital, la recuperación, la ilusión rota de esa recuperación, de nuevo la bolita, el tumor, la confirmación del tumor, la radioterapia, la valentía de mi Madre, los viajes diarios al hospital, las quemaduras en su piel, los presentimientos, los huracanes Ingrid y Manuel, el frío 15 de septiembre, la muerte de mi Padre, la preocupación de mi Madre por mí, la hora pico, el choque, sus problemas para pasar comida, la garganta cerrada, sus enchiladas, tu tos despertándome alarmado en la noche, su dificultad para respirar, las caras preocupadas de mis hermanas, la falta de aire, mis lágrimas en la banca de Reforma, los 400 pueblos indiferentes a mi, el domingo que no quería que llegara, la salida rumbo al hospital, Ibi viéndonos al otro lado de la calle sonriendo como si no pasara nada, su caminar divertido, mi mamá ladeándose en el asiento, mi cara de piedra, mi mirada perdida, el primero de octubre, la sala de urgencias, mis 5 cigarros en dos horas, las lágrimas de los familiares de los pacientes, las risas de quien se lleva a su enfermo a casa, la angustia, ¿y si ya no sale?, el doctor que no sale, la noche que cae, los cachorros que perdieron, la vida que se nos va, el baño sucio del hospital, la gente que llega a velar a sus enfermos, las almohadas, las cobijas, el café, el pase de salida, el policía privado con su Red Bull, el doctor que por fin sale, la sala de cirugía, los pacientes con la mirada vacía, mi Madre, su sonrisa al verme, ya mañana nos vamos, aguanta tantito, cenas algo, no te hagas a la pena, no Mamá, yo aguanto, yo sin aguantar, el moco tendido en el estacionamiento, la suben a piso, los aguaceros de agosto, el cerro del chiquihuite, extraño mi casa, la comida horrenda, dentro y fuera del hospital, el destierro del cuarto porque quiere hacer del baño, el tubo de oxigeno, no me acomodo, si quieres vengo en la noche, no; deja de fumar, no puedo y menos ahorita, mi hermana mayor pasando siete noches infames en el hospital, la esperanza de mis sobrinas, el viernes por la noche, yo en el sillón, el video con las niñas, la despedida donde nunca se dijeron adiós, mi hora de sueño, los gritos del cuarto de al lado, los sollozos de la señora, mi mamá dormida, su respiración, mis recuerdos de cuando todavía dormía junto a ella a los 5 años, se oye igual, el mismo ritmo. La mañana cruel, el tubo del oxígeno desconectado, sus desvaríos por la falta de aire, yo creo que me voy a despedir de ti, mi negativa, mañana aquí nos vemos, se vienen las quimios, la enfermera que conecta el tubo, mi Mamá de vuelta, no se acuerda que se despidió, me voy a bañar y a comer, al rato regreso, mi hermana Caro me llama en la tarde, está muy mal, yo ya me despedí de ella, yo no, mañana la veo, cae la noche, me llaman, no contesto, pienso en mi Mamá, me imagino la vida sin ella, no puedo, intento dormir, los perros a lo lejos, los rechinidos de las llantas, luego el madrazo, mi teléfono no suena, buen signo, las 5 de la mañana, fumo en la ventana de la cocina, amanece, suena el teléfono, es mi hermana, el doctor no da esperanzas, traqueotomía segura, es indigno, nosotros decidamos, mi Mamá se quería jugar su última carta, no la queremos ver sufrir, ya fue demasiado, toda su vida a contracorriente, entonces no, hasta donde llegue, me salgo a la calle, fumo el tercero a las 8 de la mañana, entro a la iglesia, la misa de 8, parece que a nadie se le está muriendo su Mamá, regreso a casa, salimos rumbo a su casa, Francisco del Paso y Troncoso a toda velocidad, suena el teléfono, es mi hermana, falleció, me suelto a llorar, no digo nada, Lucy lo sospecha, se suelta a llorar, se querían mucho, la beso varias veces mi Mamá, símbolo de que la adoraba, la puerta del hospital, no quiero subir, tienes qué, subo, el elevador que no sirve, el pasillo, los ojos hinchado de mi hermana, su cuerpo tibio, la nariz afiladita, su boquita, sus canas, sus dedos gorditos, te prometo que voy a ser feliz, no llores Cami, las escaleras, Gusi llorando, no lo puede creer, era mi madrina de primera comunión, la calle, el quinto cigarro, mi tío, su hermano, con la mirada cerrada, quieta, triste, el largo camino a casa, la canción de Stevie Nicks, el sol, la hamburguesa, la funeraria, los abrazos, los compañeros del trabajo, mi futura familia política, ya por fin están juntos tus Papás, eso me preocupa, por fin se dirán sus verdades, el pan, el café sin azúcar, los ojos llorosos, el Padre, la misa, el evangelio, no la lloren, recuérdenla bien, ya está con Dios, mis manos hinchadas, el foco rojo del altar, la calle, la lluvia, las risas del niño que ni voltea a la funeraria, los recuerdos, la vida que pasa frente a mí, anochece, la siesta en el sillón incómodo, las voces, los rosarios, llegó la hora, la carroza, el cortejo fúnebre, Paseo de la Reforma, mi oficina, cómo quisiera estar trabajando sin preocuparme, la otra funeraria, despídete porque la vamos a cremar, gracias por todo Mamita, el cierre del ataúd, los cadavéricos empleados de toda funeraria, se llevan el cajón, otro cigarro, cuándo pagarán la quincena, una hora, hora y media, mi madre en una urna café, polvo eres, mis lágrimas mojando la urna, el regreso a su casa, el vació espantoso, el retén policiaco, la mirada inexpresiva del tira, las flores en el asiento trasero del coche, mi madre acaba de morir, váyase, su casa vacía, su suéter café colgando de la puerta, su ausencia, mi vacío.

¿Dónde estás, Mamá?

about Gilberto Padilla

Gilberto Padilla, periodista especializado en autos, rockero, fan de The Doors, The Rolling Stones, Pink Floyd. No hay auto en el mundo más hermoso que el Porsche Panamera. Lee mis desvaríos en mi Twitter

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