Me estaba comiendo unos charales envueltos en una hoja de maíz cuando de repente, me puse a pensar en que mi educación sirvió de nada, por ejemplo: mis clases de anatomía. La neta es que los profesores hablaban de los metatarsos, el escafoides, quesque el pisiforme, que la escápula, etc etc y yo, en la luna, tanto así que le sigo diciendo a mi cuerpecito como me enseñaron mis ancestros.

El chamorro duele al caminar demasiado.

La mollera se debe cuidar para que no se les caiga a los bebés.

Las patas apestan si no se lavan.

El conejo se le pone fuerte a mí Porfirio cuando hace ejercicio.

Las llantas me crecieron de vieja, yo estaba bien sabritas.

Las nachas son redonditas y suavecitas como dice la sonora Dinamita.

La panza aumenta de tanta cheve.

El pájaro no se debe agarrar nomás porque sí… niño ¡déjese ahí!

Las pesuñas sirven pa rascarse,

Los huevos, a esos se les debe de hablar con cariño: los huevitos.

El sobaco no huele si le aplica su limonazo.

Las verijas, uta, esa si es de campeonato.

Las chiches, que en mis tiempos así se llamaban, ahora ya les dicen chichis para que sea de más nivel.

Las greñas se jalan.

Etc

Porque así me la podría pasar escribe y escribe cosas mal aprendidas, pero bueno, ustedes díganles como quieran que para eso se hizo el lenguaje, pa deformarlo. Jiar jiar jiar.

Ahí la bimbo, infelices.

about Pepa

Ruca libidinosa, de origen mixteco con aires de grandeza y debilidad por los jóvenes apuestos, actualmente muerta cuyo vínculo con el más acá es el infernet.

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