Tener a esta jovencita enfrente de él, le remueve el mundo. Sus recuerdos llegan como una marejada que deja revuelta la playa. Su cerebro trata de ordenar sus ideas y ser coherente con la realidad.

Pero al verla no puede dejar de observar el parecido que tiene con la mujer que más ha amado en la vida. Los grandes ojos azules son idénticos a los de ella, lo mismo que el tamaño y la forma de las pestañas. Observa cada rasgo de la cara de la joven y encuentra que hasta los gestos son iguales.

Tantos años han pasado y ahora parece que el destino quiere jugar con sus sentimientos. Ya tenía muy enterrados esos recuerdos porque siempre tuvo la conciencia de que esa mujer no era para él. Jamás se atrevió a decirle a nadie todo lo que le inspiraba, mucho menos a ella.

Probablemente ese secreto había hecho que nunca se extinguiera el amor de su juventud, a pesar de que él había hecho una vida exitosa, con un matrimonio feliz y armonioso.

Y ahora esta mujercita que se presentaba a solicitar trabajo en su constructora, con un historial impresionante que hablaba de una gran preparación académica y una educación esmerada, le hacía sentir que Clementina había hecho un excelente papel como madre.

Él tendría unos doce años cuando la conoció, ella ya era una jovencita a punto de terminar la carrera; a él le parecía, además de hermosa, inteligente y simpática. Usaba unos vestidos muy cortos que le hacían lucir sus hermosas piernas. Soñaba con ella frecuentemente, que platicaban mucho y que tenía la osadía de acariciarle sus largas piernas. A veces hasta la besaba en sueños. Sus cuadernos estaban llenos de corazones que decían: Clementina y Gabriel.

Después de algunos años, ya cuando él entró en la adolescencia, se sintió con la valentía suficiente para declararle su amor a Clemen, pero descubrió que ella ya tenía novio. Además coincidió con el cambio de casa de su familia. No volvió a saber nunca nada de ella.

Trata de dejar los recuerdos a un lado y concentrarse en la realidad. No existe ningún obstáculo para contratar a la chica. Fantasea con volver a ver aunque sea una vez más a su frustrado amor de juventud.

Sólo para estar totalmente seguro, de manera muy sutil, le cuestiona sobre sus antecedentes familiares y no le queda ninguna duda que es hija de su amor platónico. Sólo en ese momento se da cuenta de que los ojos de la joven se llenan de tristeza cuando le confiesa que su madre murió hace mucho tiempo víctima de un agresivo cáncer y que su padre ha hecho lo mejor que ha podido para educar a sus hijos.

Gabriel le da el pésame, muy conmovido pero tratando de que no se note de más su emoción.

Cuando la chica se retira, no aguanta más y deja que broten unas cuantas lágrimas por ese amor que nunca fue y por esa mujer que nunca sería suya.

about Carmen Leon

Hippie de corazón, pero fresa por naturaleza. Adoradora de los Beatles y los Doors. Cuentera y platicadora desde siempre. Poseedora de muchos datos inútiles. Recientemente amiga muy cercana de Franco Deterioro.

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