Abro el libro desgastado de poemas y leo en alguna de las páginas del medio:

“Trato de escribir en la oscuridad tu nombre”…

Yo al tuyo lo destrozo, lo deshago, lo desarmo letra a letra en cada carta escrita, en cada mirada que se ha perdido, en la lluvia que jamás cayó a tierra, en los besos estancados, en la vieja libreta de bolsillo, en la palma de mi mano en que escribiste tu número y nuestro fracaso, en la noche que, como un presagio, viene a soltar sus fantasmas rotos sobre mi cuerpo herido.

Lo quito, lo borro, lo tacho, lo torturo, le prendo fuego y lo consumo, en perfectas líneas o espirales, hasta que quede nada, ni siquiera la luz que una vez encendiste para guiarme hacia el infierno.

about Lillian Hosking

Treinta y tres años haciéndole al cuento. Zurda por herencia. Loca medicada de manicomio, favor de fijar desde ahí cualquier expectativa.

2 comments
  1. Ele says:

    Esa misma pasión terminó consumiendo el nombre que ya no recuerdo Valeria, gracias por leerme, un abrazo

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